
El anuncio lo realizaron ayer el concejal de Cultura maliayo, Juan Basilio González, y el director de la firma Horru.com, Xose Nel Navarro, que entregó el distintivo de la iniciativa 'beta' al hórreo Migoya, en la parroquia de Fuentes. Esta construcción, originaria del siglo XVI, «se ha convertido ya en el referente de la tipología Villaviciosa», indicó Navarro, y ha entrado en la red Pegollo que aspira a promocionar una selección de los mejores hórreos y paneras de la región.
Pero no sólo por su valor etnográfico: «Buscamos construcciones que tengan una utilidad añadida, que vivan por sí mismos», explicó. En este sentido, el 'Programa de Villaviciosa para el hórreo del siglo XXI', como se denomina el manifiesto, incide en la necesidad de catalogar de forma «sistemática y científica» las construcciones existentes, diseñar un plan director que establezca los objetivos y directrices a seguir, crear un «centro logístico de reparación y restauración de los hórreos» e incentivar la recuperación del «maestro horrero» en el marco de un nuevo mercado y una nueva industria.
Y es que, según expuso Navarro, lo que antes era utilizado como granero hoy es un lugar idóneo como biblioteca o lugar de reunión familiar: «El hórreo es un elemento de altísima calidad desde todos los puntos de vista», subrayó.
Casco urbano
El responsable del proyecto de análisis y catalogación de los hórreos, en el que participan la Viceconsejería de Ciencia y Tecnología del Principado, la Dirección General de Patrimonio y el Museo del Pueblo de Asturias, aprovechó su visita en Villaviciosa para instar al Ejecutivo local a «volver a poner los hórreos donde estuvieron, en el casco urbano». De llevarse a cabo esta iniciativa «veríamos su recuperación como elemento urbano y como regeneración y valorización de la Villa, porque tiene un gran potencial turístico», anotó.
Pero mientras el proyecto de traslado de una de las construcciones ya existentes al casco urbano toma forma, Villaviciosa ya suma otro atractivo vinculado con los hórreos. Y es que la distinción del antiguo granero de Fuentes como Hórreo Beta II permite «recuperar su historia», apuntó Navarro.
El concejal de Cultura maliayo señaló, sobre la inclusión de Villaviciosa en la red regional, que «teníamos que estar en esta red porque la gran cantidad de hórreos que tenemos nos convierte en un museo vivo». Además, insistió en la necesidad de conservar estos elementos etnográficos porque «son de los ciudadanos, que los han mantenido durante siglos».
Por su parte, el propietario del hórreo Migoya, Ramón Berros, comentó que su intención, cuando lo adquirió hace cinco años, tan sólo era «conservarlo, evitar que se viniera abajo». Y ante la recogida del distintivo admitió que «súbeme el ego un montón».





