
«Estoy muy contenta con el resultado. Es un buen resultado. Sobre todo teniendo en cuenta que había cuatro candidatos y que las condiciones eran difíciles», dijo la candidata antes de reafirmar su convencimiento en que «hay posibilidades y vamos a trabajar muy seriamente para demostrar que es posible». Y justifica la decisión adoptada «no sólo en mi propia manera de ser, sino en la cantidad de gente comprometida e ilusionada que trabajó todo este tiempo. Y estoy segura de que se puede conseguir».
A la hora de analizar las posibilidades, la candidata no quiere ni oír hablar de los 27 puntos que separan su recuento electoral del de Vicente Gotor. «Hoy no se trata de 27 puntos, a partir de ahora el escenario ha cambiado, es de dos candidatos y se trata de elegir entre dos propuestas y dos modelos de Universidad. Y sólo es eso lo que tenemos que dirimir. Lo de antes desaparece», afirmó, rotunda, la candidata que disputará el Rectorado de la Universidad de Oviedo a Vicente Gotor el próximo miércoles.
A pesar de las aseveraciones de la catedrática de Derecho Internacional Público, otras fuentes cercanas a su equipo han afirmado que alguna voz sí planteó la posibilidad de dejar el camino libre a Vicente Gotor, que se quedó a siete décimas de la mayoría absoluta. Pero enseguida se quedó sola, ante las razones de «higiene democrática» y de «sociología política» que impiden abandonar un proceso electoral antes de haberse terminado. Otra corriente señalaba en la noche de las elecciones que abandonar la carrera antes de llegar a la meta deslegitima, en cierta medida, a quien abandona para ejercer la oposición.
E incluso otras voces han indicado que los dos modelos de Universidad que representan los dos candidatos han de saber con qué respaldo de la comunidad universitaria cuentan en este momento. Aún perdiendo, no es lo mismo, dicen, emitir una opinión en nombre del 40% de los votantes que en el del 22%. Y para elevar el porcentaje de apoyos resulta imprescindible sumar los votos de los candidatos perdedores y hasta conseguir alguno procedente de casi los ocho puntos de abstención de los profesores doctores y de los miles de alumnos que ni se acercaron a las urnas.
Pero ahí radica el principal de los problemas. Si Paz de Andrés llamó a la unidad de las voluntades para esta segunda vuelta es, precisamente, porque no la hay. La ruptura que supuso la concurrencia a las elecciones de Santos González y Paz de Andrés se mantenía aún ayer en algunos círculos, tanto docentes como estudiantiles. Algunos profesores vinculados a la candidatura de Santos González no dudaron en confesar ayer que no votarían a Paz de Andrés e incluso alguno aventuró que lo haría a Vicente Gotor.
Trasvase de votos
Los alumnos, por su parte, mantienen la misma línea que los profesores, hasta el punto de que en el campus de Gijón ya se ha ofrecido trasvase de votos de los estudiantes de Santos González a los Gotor, a decir de los portavoces de los segundos. No obstante, en ambos sectores, docente y discente, también se han ofrecido cambios de intenciones de Santos González a Paz de Andrés, por lo que el camino se perfila largo y difícil para superar la larga distancia que separa a Vicente Gotor de su contrincante electoral en la primera vuelta.
De hecho, Paz de Andrés no es la única que va a recibir apoyos añadidos a la primera vuelta. Vicente Gotor, quien ayer se confesaba aún más contento que la noche anterior por su abultada victoria en las urnas, confirmaba también que «ya he empezado a recibir llamadas para felicitarme y anunciarme nuevos apoyos». La mayoría, dicen, procedentes de votantes de Antonio Cueto. Pero también se beneficiará, a buen seguro, de la abstención que esperó a la segunda vuelta. La que vota siempre a caballo ganador.






