
El reto es particularmente difícil. Dice Carlos Ortega, director del Instituto Cervantes de Viena, que organiza el Festival Spanien Modern al que hoy pone el broche de oro la formación asturiana, que en la ciudad de Sisi se programan a diario un centenar de actos culturales. Con tres óperas con programación diaria, decenas de salas de conciertos y un sinfín de teatros, la competencia es dura: «Compiten con otras 99 propuestas», asegura Ortega, impulsor de un festival que tiene como objetivo presentar en Viena la música contemporánea en general y la que se hace en España en particular y abrir las puertas a jóvenes instrumentistas.
La presencia en Viena de la joven orquesta nacida al amparo de la Escuela Internacional de Música de la Fundación Príncipe de Asturias, confirma esta apuesta, puesto que el programa que interpretarán incluye tres piezas que sirven para enlazar también la cultura musical española con la austriaca. Para empezar, interpretarán una compleja sinfonía de Arnold Schönberg con 102 años de historia. Continuarán su actuación con dos piezas de sendos compositores contemporáneos: José Luis de Delás, un español afincado en Alemania de 82 años, y una composición de Christian Ofenbauer, un austriaco de Graz de 48 y que hoy estará en el concierto. Se trató de que Delás acudiera a Viena, pero finalmente, debido a su avanzada edad, no escuchará a los jóvenes músicos dar vida a su obra. Como quiera que esta orquesta tiene un carácter esporádico, es decir los músicos se reúnen en ocasiones concretar para ofrecer una media de cinco conciertos al año, el trabajo para esta cita vienesa ha sido duro. Los dos últimos fines de semana se han reunido para ensayar bajo la dirección de Yuri Nashushkin, director de la escuela, y ayer se pusieron a las órdenes de quienes les dirigirá hoy, un número uno, el español Arturo Tamayo que se ha puesto al frente de las principales orquestas europeas y que fue Premio Nacional de Interpretación en 2002.





