
La banda de los tres hermanos Urquijo (Javier, Enrique y Álvaro) formó parte en los primeros ochenta de la avanzadilla de la nueva ola en España, junto a Nacha Pop o Mamá, que más tarde sería engullida por el tsunami globalizador de la movida. En medio de aquel revoltijo de grupos de la era Tierno Galván, en el que igual triunfaba Jaime Urrutia soltando gallos, que Almodóvar travestido, ellos fueron labrando su propio estilo, honesto y fácilmente reconocible, con canciones pop cristalinas y pegadizas, y unos textos muy cercanos a la gente. Maestros de la balada, su legado musical ha pasado de generación en generación sin apenas sufrir desgaste.
Tres pérdidas
Los Secretos ha sabido además sobreponerse a trágicos episodios, con la muerte de hasta tres componentes: los baterías Canito y Pedro A. Díaz, y en 1999, el cofundador Enrique Urquijo. Los 'movidólogos' sitúan un improvisado concierto homenaje a Canito, en febrero de 1980, como el acto fundacional de la escena madrileña. Allí estuvieron actuando Alaska y los Pegamoides o Nacha Pop, entre otros.
Pero tal parece que en Los Secretos, los supervivientes o los recién llegados supieron retroalimentarse y adaptarse a la filosofía del grupo, aparte del papel cada vez más protagonista que fue asumiendo Álvaro con el devenir de los años.
La banda posee en su haber al menos media docena de discos memorables. Desde su LP seminal 'Ojos de perdida' (1981), que contenía varios himnos generacionales, hasta su progresiva americanización, que arrancó en 'El primer cruce'. A finales de los ochenta, el grupo experimentó otra edad de oro con tres obras maestras encadenadas: 'La calle del olvido' (1989), Adiós tristeza (1993) y 'Cambio de planes' (1993). Lo mejor de su extensa obra se podrá escuchar en esta gira especial.





