Con un total de siete votos a favor y dos en contra, la mayor instancia judicial del país dictaminó que el riesgo de sufrimiento vinculado a este método, utilizado en la casi totalidad de las ejecuciones en EE.UU, no entra dentro de los «castigos crueles e inhabituales». Así, las ejecuciones suspendidas durante los últimos seis meses se reanudarán lo antes posible.
Esta resolución lleva debatiéndose desde el pasado 25 de septiembre cuando el Tribunal comenzó a examinar un recurso presentado por dos condenados a muerte de Kentucky. Esta demanda generó parón de las ejecuciones. De hecho, todas las ejecuciones previstas desde entonces fueron retrasadas. Así, en 2007 sólo se registraron 42 ejecuciones, el nivel más bajo en 13 años, mientras que en 2008 aún no hubo ninguna.





