
El desarrollo de un plan de gestión de los purines es uno de los compromisos suscritos por el PSOE e IU en el pacto de gobierno suscrito el pasado verano. Desde entonces, el concejal de Medio Ambiente, Jesús Sánchez Abella, inició los contactos con empresas del sector e instituciones para determinar qué modelo se puede poner en práctica para garantizar su viabilidad.
El alcalde de Navia, Ignacio Palacios, destacó que «en toda la zona del Parque Histórico del Navia se está desarrollando una gran actuación en relación al tratamiento de residuos, lo que demuestra la alta concienciación tanto de ganaderos, como de instituciones en la protección del medio ambiente».
En este sentido, un grupo de ganaderos de la comarca entregaron recientemente en el Ayuntamiento naviego una solicitud firmada para que se lleve a cabo el proyecto, pues consideran que es la forma más eficaz de eliminar los residuos que originan sus explotaciones.
Palacios espera poder responder a la demanda de los ganaderos aunque reconoció que uno de los problemas principales para su ejecución es su viabilidad económica. «Las plantas de tratamiento de purines requieren de una alta inversión, por lo que es necesario realizar un estudio previo para determinar si la cantidad de residuos que podrían ser tratados harían rentable su construcción en la comarca».
El funcionamiento de una instalación de estas características consiste en la transformación de los residuos ganaderos en abonos orgánicos a través de procesos químicos para eliminar las sustancias nocivas y los malos olores. También se puede optar por fermentar los residuos transformándolos en metano. De esta forma, el gas podría ser utilizado como combustible o ser transformado a través de un generador en energía eléctrica.
Alternativa
En el caso de que no prospere el proyecto de la planta de purines en Navia, una alternativa sería la colocación de depósitos en los que los ganaderos podrían almacenar los residuos generados por sus cabañas.
De esta forma se solucionaría el problema de los vertidos. Y es que los purines son, cada vez más un problema. Han sido utilizados siempre como abono para los campos, pero han dejado de ser un recurso para convertirse en un residuo ya que, debido a la importante restructuración del sector en los últimos años, está provocando un exceso de purines.
Según estimaciones del Principado, un 10% de estos residuos no son almacenados en fosas por falta de capacidad y son vertidos en campos o en cauces fluviales.





