
El colectivo es pionero: nunca antes el problema de la vivienda agrupó en Oviedo a varias colectivos vecinales para pilotar por su cuenta y riesgo la promoción de un inmueble.
Hasta ahora solo habían planos, dibujos y estimaciones de dinero, pero ayer se concretaron plazos. «Calculo que entre octubre y noviembre podremos estar empezando las obras», anunció José Luis Armigo, de la gestora Ecovi. También confió en que «los pisos estarán listos en 2010». Las 34 cooperativas y 3.000 familias a las que ha encontrado piso le avalan. «Este proyecto sale adelante porque la unión hace la fuerza», subrayaba José Sariego, desde la Asociación de Vecinos del Pumarín, partícipe en la promoción.
Además de aclarar dudas, la reunión sirvió para avanzar pagos. De los 22 pisos, quedan aun dos por asignar y pagar el contrato de reserva, de 3.000 euros. Antes de dos meses «habrá que pagar el 50% de la parcela, lo que nos supone «casi 200.000 euros», concreta Armigo. La parcela de momento es de Sogepsa, sociedad del Principado y que últimamente urge todos los proyectos de construcción, según aseveran desde Ecovi. «Apremian porque estas construcciones alivian un poco la crisis del ladrillo», opina Armigo.
Antes de enfrentar la mitad del pago por esa parcela de 960 metros cuadrados, los cooperativistas tendrán que empezar a pagar mensualidades. «Serán de algo más de 400 euros, dependiendo del piso», informan desde la gestoría.
Dos preocupaciones
Ayer, sobre el estrado de una sala, estaban los promotores (activistas vecinales y gestoría). Ellos hablaban de que el proyecto básico ya está visado, de que tienen solicitada la licencia, y que la Caja de Ahorros está tramitando el préstamo hipotecario. Debajo de la mesa, oían los vecinos. Preguntaban si podían cambiar el azulejo. Que de qué calidad era la cocina. Pero sobre todo, se miraban unos a otros. «¿Tú cuál te has pedido?», requerían.
«He pasado tres años buscando piso antes de decidirme por esto», confiaba David García. Tiene 30 años, una novia, y un trabajo de informático. Tas muchas llamadas y visitas a pisos piloto, la de Prado de la Vega era la primera cooperativa de la que oía. ¿Por qué se decidió por ella? «Es la única oferta en la que el precio del metro cuadrado se parece a lo que buscábamos, el resto de promotores privados lo tienen por las nubes», lamentaba.





