
El Guggenheim se vio ayer obligado a hacer público este escándalo cuando aún colea el caso de la operación del cambio de divisas en la que perdió seis millones de euros. Precisamente las irregularidades del ex director financiero empezaron a aflorar a raíz de una petición de información por parte del Tribunal Vasco de Cuentas Públicas del 3 de abril, referente a una auditoría que investiga la compra de dólares.
Cearsolo, de 48 años, no acudió a trabajar en esa fecha al estar de baja desde el día anterior, y Vidarte ordenó al subdirector del área, Andoni Dobaran, que reuniese la documentación requerida, una labor que siempre había estado en manos del ex director financiero. Dobaran dio la voz de alarma al localizar unos extraños movimientos bancarios realizados en 2005 desde la Sociedad Tenedora del museo, encargada de adquirir obras de arte y de organizar exposiciones, y denunció una supuesta distracción continuada de fondos.
Denuncia en el juzgado
Los responsables del Guggenheim pusieron en marcha una investigación interna y el 11 de abril recibieron la carta de Cearsolo. En ella reconoce el desfalco de los fondos de la Sociedad Inmobiliaria, cuyo fin fue la adquisición del solar y la construcción del edificio de Frank O. Gehry, y de la que se llevó 161.000 euros entre 1998 y 2001, así como el desvío de cantidades procedentes de la Tenedora, por valor de 325.000 euros y sustraídos entre 1999 y 2005.
Cearsolo detalla la cantidad de cada transferencia bancaria y de cada cheque que utilizó para hacerse con el dinero. Hay sumas que elevan a los 72.000 euros; otras no llegan a los 300.
En la misiva, el ex responsable de las cuentas del museo reconoce que firmó talones como si fuera la persona autorizada, alteró las cuentas de 2005 y los libros de contabilidad del mismo ejercicio, así como un extracto de un banco. Cearsolo adjuntó con la carta un cheque de 251.000 euros a favor de la Tenedora, y prometía abonar el resto en el plazo de tres meses. En el acto en el que se le comunicó su despido aportó otro talón de 36.000 euros, con lo que ahora faltarían unos 190.000 euros.
El Guggenheim puso ayer una denuncia en un juzgado de instrucción de Bilbao para comunicar los hechos y ver si son constitutivos de delito.





