
La gracia y el desparpajo que demostraron los niños, con edades comprendidas entre los ocho y los nueve años, poco tuvo que ver con los plenos municipales habituales que tienen lugar en la Casa Consistorial.
El alcalde, José Luis Vega, fue el encargado de coordinar la sesión plenaria bajo la atenta mirada de la alcaldesa, Estefanía Iglesias López, y de la secretaria, Covadonga Lara, que dirigían con firmeza el turno de las intervenciones de cada uno de los improvisados concejales.
«Cállate la boca, porque de lo contrario no te apunto para hablar» espetaba la secretaria ante las risas de sus compañeros y algunos concejales de la Corporación municipal que presenciaron el desarrollo del pleno.
Luis Solares, del grupo municipal popular, respondió que lo más importante es «tener ilusión para que te guste el trabajo de concejal». Rosa Rodríguez, del grupo socialista, aclaró que si se produce la ausencia del alcalde son los tenientes de alcalde los que les sustituyen». José González Magadán tuvo que responder a la curiosidad infantil sobre la forma en que se decide realizar las obras en el municipio.
Adolfo, un niño de nueve años, le preguntó de qué forma había que denunciar la avería de una tubería de la carretera, cerca de su casa situada en El Pontón, Solís. La secretaria ponía orden incluso preguntando a los niños «si estás haciendo una rogación (sic) o una pregunta». El alcalde entregó a los escolares la pegatina y un 'pin' con el escudo del Ayuntamiento, una instancia tipo y el formulario para presentar peticiones en el Servicio de Atención al Ciudadano.
Los escolares participaron al finalizar el pleno de una visita guiada, como primera toma de contacto, por las dependencias del Ayuntamiento.





