
-Inauguran instalaciones y de ellas saldrá pronto su último producto industrial, la lámpara de mina autónoma.
-Es nuestro reto más importante para este 2008, lanzar en otoño un prototipo de lámpara de mina totalmente autónomo, sin ningún tipo de cable. Este producto nos permitirá ser competitivos en un mercado con competencia muy fuerte, como puede ser la fabricación china.
-¿China es también una amenaza en su sector?
-Claramente, sí.
-¿Qué herramientas posee su empresa para enfrentarse al gigante asiático?
-No podemos ser competitivos en el precio, claro, por nuestros costes frente a los de los chinos. Nuestro fuerte, nuestras armas para competir con China son la calidad y la innovación, y mientras podamos ir tirando por delante en el mercado en esos campos tendremos capacidad de ventas y de ampliar nuestra cartera de clientes.
-Sus nuevas instalaciones incorporan la tecnología más moderna, pero al mismo tiempo se ve un trabajo muy artesanal.
-Sí, el montaje es manual. En estos momentos, producimos 25.000 unidades al año y tenemos capacidad para montar y chequear aproximdamente unas 40.000 lámparas, así es que todavía tenemos márgenes para crecer.
-A lo largo de sus 105 años de historia, Adaro ha tenido distintas sedes. ¿Cuántos años cree que se mantendrán en el nuevo edificio del Parque Tecnológico gijonés?
-Ufff... Yo llevo 40 años trabajando, y eso es algo que decidirá la próxima generación, joven y muy bien preparada, que debe pensar en cómo llevar este barco, en cómo manejar su timón.





