
El tema relativo al acoso es uno más de los abordados en el 'plan de convivencia', en el que se especifica el entorno humano y social de los alumnos y el tipo de conflictos más frecuentes, aunque se especifica que, pese a ser un alumnado procedente de diferentes zonas, no existen mayores problemas de convivencia en el Conservatorio. Con todo, se pide el mayor apoyo posible de los padres para la mejor marcha del centro y se especifica que los profesores no deben de permitir actitudes en los alumnos como «hablar en clase, acudir sin material, levantarse sin permiso, comer golosinas, agredir o marginar a los compañeros verbal o físicamente, maltratar los instrumentos y demás materiales del centro, etcétera».
El 'plan de convivencia' ya fue remitido a la Consejería de Educación y Ciencia y hoy será debatido en el transcurso de un Consejo Escolar extraordinario. En el mismo, según pudo saber este periódico, se establecerá un debate sobre la totalidad del contenido que, entienden algunos padres, no refleja la realidad del Conservatorio ni especifica cuestiones que se consideran imprescindibles para la normal convivencia en el centro.
El Conservatorio de Gijón vive sus últimos meses en el barrio de El Coto, en las dependencias del antiguo cuartel, a la espera del traslado, para el inicio del próximo curso, a las nuevas instalaciones ubicadas en la Universidad Laboral. Tras años de conflictos y de resistencia de una parte de la comunidad educativa a cambiar de centro, la Consejería tiene concluidas las obras y el traslado será irreversible en setiembre.





