
En su segunda protesta (la primera fue el 4 de abril), la familia cortó el tráfico durante más de una hora ante el asombro de curiosos y vecinos, que observaban la peculiar reunión familiar desde sus balcones. Desde las 16 hasta las 17.15 horas, casi una veintena de personas se congregaron allí y tomaron unos refrescos para pasar el tiempo. La Policía tuvo que acudir al lugar, aunque no pidió explicaciones a los reunidos. Se limitó a reconducir el tráfico, conocedores, seguramente, de la situación legal.
'Propiedad en venta'
La lluvia impidió realizar más pintadas en el suelo para hacer saber que la propiedad está en venta. Alfredo Uría, uno de los herederos, explicó: «Ya hemos recibido una oferta de 2 millones de euros por parte de un constructor, pero no adelantaremos si se la venderemos o no. Cuando tengamos algo concreto lo comunicaremos». Y añadió: «Dicen que en el Ayuntamiento están hablando del asunto. Será entre ellos, porque con nosotros no lo han hecho. Con diálogo se puede llegar a un acuerdo, pero sin él será difícil».





