
El acto, incluido dentro del programa de actividades gijonesas conmemorativas del IV centenario de la Universidad de Oviedo, contó con la presencia del todavía rector, Juan Vázquez; Paz Fernández Felgueroso, alcaldesa de Gijón; Esteban Fernández Rico, vicedecano del Colegio de Ingenieros Industriales de Asturias y León, y Ricardo Tucho, director de la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería.
El libro de Morís, nacido a partir de su tesis doctoral -que ahora se puede ver en un museo de Londres- incluye capítulos dedicados a la rueda hidráulica, los molinos, los batanes, las ferrerías, las fraguas y los proyectos de recuperación de este tipo de arquitectura industrial en los que participó el catedrático, como fueron los del conjunto etnográfico de Os Teixoes, el Museo de los Molinos de Mazonono, la ferrería de Santa Eulalia de Oscos o todo el conjunto hidrográfico del Jardín Botánico Atlántico de Gijón.
Durante su explicación, Gonzalo Morís ofreció datos sorprendentes, como el hecho de que en 1752 había censados en la región 6.151 molinos, 1.300 fraguas, 861 hornos comunales, 191 batanes, 250 lagares, 40 mazos y 14 ferrerías. El catedrático indicó que, «en su mayoría, se trataba de mecanismos muy rudimentarios, enmarcados en lo que se denomina tecnologías rurales. Además, se encontraban en lugares muy apartados de la geografía asturiana y en la actualidad algunos de ellos fueron restaurados y funcionan». Muchos de los datos incluidos en el libro fueron aportados por los artesanos entrevistados por el autor.





