Los hechos tuvieron lugar en la calle Libertad, en torno a las 22.35 horas del miércoles. La víctima, de 21 años y vecina de Gijón, denunció que el menor le había arrebatado el bolso mientras paseaba por la calle, e incluso llegó a pegarle un puñetazo en la cara ante su resistencia a soltarlo. Mientras la denunciante acudía a un centro de salud para curarse del golpe, que le había impactado en la boca, un amigo suyo siguió al presunto ladrón y dio indicaciones a la Policía para facilitar su detención.
Tras ser arrestado por los agentes, y después de que la víctima le reconociera como autor del robo, el detenido facilitó a los agentes diferentes identidades y nacionalidades con la intención de confundirles para que no descubrieran que estaba fugado de un centro de internamiento. El chico se negó a declarar en Comisaría, por lo que se ordenó su reingreso en el centro responsable de su tutela.
La anterior detención de un menor fugado tuvo lugar el martes 8 de abril, después de que agentes de la Policía Nacional le sorprendieran cuando trataba de arrancar un ciclomotor cuyo robo había sido denunciado nueve días antes. Agentes de paisano habían sido alertados por el propietario del ciclomotor, que lo había reconocido como propio, a pesar de haber sido manipulado -le habían cambiado el color y la matrícula-. Los policías comprobaron que la pintura que presentaba debajo era la original que había manifestado el denunciante y que la matrícula que llevaba correspondía a otro modelo y marca de moto. Ante esas evidencias delictivas efectuaron una espera para localizar a la persona que llegase a recogerla. Cuando el menor trató de arrancarla fue interceptado y trasladado a dependencias policiales.
El 2 de abril fueron detenidos dos menores que se hallaban fugados del centro de internamiento de Sograndio, después de participar en el robo de un ordenador portátil en una tienda de la calle de Adosinda. Accedieron al local rompiendo las lunas con una tapa de alcantarilla.





