
Ahora falta facilitar a esos nuevos vecinos el acceso a la zona. Y habilitar el carril bici que, aunque no contemplado en un principio, finalmente tendrá la urbanización. Y acondicionar los ocho kilómetros de calles que distribuirán el gran área residencial, de casi un millón de metros cuadrados y casi dos kilómetros de longitud desde un extremo hasta el otro.
En cuanto a los accesos, en total habrá siete, aunque cinco de ellos son viales o caminos ya existentes, que serán en todos los casos mejorados. En alguno de ellos, incluso, pasará de ser un acceso de tráfico rodado a ser peatonal. Pero el área residencial de Roces tendrá dos entradas principales, una en el Oeste y otra en el Este, ambas en construcción en estos momentos. La del Oeste está situada en la carretera Carbonera, frente al polígono industrial de Roces. Allí, Sogepsa está construyendo una gran rotonda, de 42 metros de diámetro interior, que no sólo dará servicio a los vecinos de la urbanización, sino también del polígono industrial.
Al mismo tiempo que se construye la rotonda, se desdobla el tramo situado entre esa glorieta y, aproximadamente, la iglesia de San Julián. Son 422 metros y contarán con cuatro carriles. En estos momentos ya está finalizada la mitad de la rotonda (en el lado de la urbanización) y en la tarde de ayer quedó abierto ese lateral, ya desdoblado. Ahora, los trabajadores comenzarán a construir la otra parte de la glorieta.
Justo en el otro extremo de la urbanización estará el segundo gran acceso al área, desde la carretera de Pola Siero, la AS-248. Será una rotonda con las mismas dimensiones que la primera -42 metros de diámetro interior- y de la que ya está construida la primera mitad, la exterior. Las obras han obligado a acondicionar un pequeño desvío en el tráfico. Y, cerca de esa rotonda, estará una de las principales cuestiones del denominado 'Estudio de mejora de accesos al área residencial de Roces'. Se trata de un enlace que permitirá a quienes se dirijan a dicho área acceder desde la AS-248 hasta el nudo de El Llano. Lo harán a través de un vial de nueva construcción, de dos carriles (uno en cada sentido) y 260 metros de longitud, que saldrá desde la carretera de Pola de Siero, junto a las instalaciones de Rubiera, y desembocará en la rotonda de Las Quintanas. Ese enlace evitará que, para acceder desde en nudo de El Llano al área residencial, los conductores tuvieran que ir hasta la rotonda de La Coría y dar la vuelta, pasando así por dos rotondas. En total, debían circular por 900 metros adicionales, que de esta forma se ahorrarán.
La construcción de ese nuevo enlace comenzó la semana pasada y deberá estar listo, como el resto de los trabajos de urbanización, para este verano. Deberán estar también el resto de viales, que parten de caminos ya existentes, como el camino de la Braña a Granda, o el de la Braña a Contrueces, que pasa bajo la A-8, la ronda Sur, y que se mantendrá, aunque lo más seguro es que pase a ser peatonal. Se acondicionará también el paso soterrado que unirá el área residencial con la antigua cantera, donde ha comenzado ya el movimiento de tierras para convertirla en la gran zona verde del lugar. Y también la tercera rotonda del área, interior, que distribuirá los tráficos internos entre los tres grandes viales que discurrirán por la urbanización de extremo a extremo. En total, ocho kilómetros de calles internas, bajo las que discurren kilómetros y kilómetros de tuberías y canalizaciones. Algunas de ellas llegan a los 40 kilómetros. Y, además, un carril bici de 1.875 metros que discurrirá por toda la urbanización, cuyo trazado ya está dibujado sobre el terreno.





