Daba igual la religión, el Papa está de moda. No sólo porque tiene un iPod con música clásica, viste zapatos rojos - de Prada, según los rumores- y le reciben las masas como a una estrella de rock, sino porque a nadie se le ocurrió nada «más guay» que asistir a la fiesta de cumpleaños del Papa, que el pasado miércoles cumplió 81 años en EE UU.





