La mayor parte de ellas están controladas por organizaciones criminales que comercializan el material con fines lucrativos, lo que ha convertido a este negocio en uno de los más rentables. Según la organización, el carácter trasnacional de esta actividad exige una respuesta coordinada y global.
La Fundación de Vigilancia señala que el número de portales que difunden pornografía infantil se ha mantenido estable durante los últimos años, a pesar del crecimiento de la demanda en la red. Asimismo, sitúan en Rusia y Estados Unidos la mayor parte de estas páginas, aunque «existen otros muchos países implicados».
Negocio de escala
Según informa el órgano de vigilancia en un comunicado, «esta es la primera vez que se revela la verdadera escala de un negocio» cada vez más sofisticados y con mecanismos para evadir la atención policial.
Peter Robbins, responsable de la organización, considera que la única forma de acabar con esta lacra es mediante un «ataque global coordinado» por Gobiernos, policías mundiales y la industria de internet que «podría terminar retirando esas horribles imágenes».
En España, el jefe de sección de Delitos Informáticos de la Comisaría General de Policía Judicial, Enrique Rodríguez, señaló hace unos días que los delitos por pornografía infantil son los más graves de los que se cometen con las nuevas herramientas de la informática, debido a que afectan a menores y a la cada vez mayor brutalidad de las escenas pedófilas que se cuelgan en la red.





