
La persona que ha conseguido poner de acuerdo a todas las administraciones involucradas en este asunto ha sido el concejal de deportes del Ayuntamiento de Ribadesella, Juan González Martino. En el mes de diciembre iniciaba los contactos y esta semana culminaba su trabajo, poniendo fin a la situación de incertidumbre existente en torno a la práctica de la cacea. «Había gente que se arriesgaba y salía a cacear, pero otro muchos no lo hacían por miedo a una sanción. A partir de ahora puede hacerlo todo el que quiera, así que debemos felicitarnos por ello. Por qué se les va a privar de hacerlo si realmente no perjudican a nadie», destacó Martino.
Esta actividad deportiva está reglamentada a través de una disposición de la Consejería de Medio Rural y Pesca del 12 de julio de 2004 en la que se hace mención expresa a la pesca en la ría del Sella. En ella se establece que, aguas abajo del puente de Ribadesella, «se autoriza también la pesca marítima de recreo con caña desde embarcación». Sin embargo, en otra resolución de la misma consejería correspondiente al 7 de abril de 2006, se prohíbe de forma genérica la pesca con embarcación «en zonas portuarias, en las desembocaduras de los ríos (con exclusión de las rías) y a menos de 250 metros de las zonas de baño». Esta última es la que hasta ahora han venido esgrimiendo los agentes del SEPRONA para interponer las correspondientes denuncias.
Sin embargo, la intervención del concejal ha servido para confirmar que aguas abajo del puente de Ribadesella sólo prevalece la primera de las resoluciones. Así lo ratificaron esta semana y por escrito el director general de Pesca, José Ignacio Cabrera y el jefe de Servicio de la Consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Rural, José Luís Menéndez. En ese documento se expresa que «no existe ningún inconveniente desde el punto de vista de la competencia pesquera para que, en el área mencionada, se pueda desarrollar la actividad solicitada». El Jefe de Servicio confirmó que dará traslado al SEPRONA del contenido de esa resolución. Es decir, no habrá más denuncias al respecto.
Se resuelve definitivamente un problema que más bien parecía de «interpretación legal» y que mantenía bajo la permanente sospecha e incertidumbre a un importante colectivo de personas, en su mayor parte jubilados de la mar o gentes que han heredado esa tradición. La solución se alcanzó a través del diálogo y el entendimiento entre administraciones. «Puertos no tiene competencias en la ría, sólo en la zona terrestre. Costas sí las tiene, pero no pone impedimento alguno. Y la consejería que debe ejecutar las sanciones, la de Medio Ambiente y Desarrollo Rural, es la que ha ratificado la legalidad de esta práctica», explicó Juan González Martino.
El número actual de 'caceadores' no es muy elevado, ya que requiere disponer de una pequeña embarcación, un título de patrón deportivo junto al resto de permisos y licencias. Sin embargo, tras confirmarse su legalidad, la cantidad podría crecer. «Sería conveniente que no aumentase demasiado, porque si masificamos la ría podemos provocar la modificación de la Ley vigente hacia su prohibición total», añadió. Un excesivo tráfico de embarcaciones deportivas en el área portuaria de la ría podría estrellarse con los intereses de los profesionales. No obstante, Martino espera que este acuerdo no sirva para incentivar la práctica de la cacea, sino sólo para reglamentarla.





