
Precisamente su amor por Oviedo era una de las cosas que más le distinguían, dicen sus allegados. «Cada vez que viajaba fuera estaba deseando volver», comentó ayer Eduardo González. El cardiólogo le acompañó, por ejemplo, a la Copa Davis cuando se disputó en Sevilla. Porque el tenis era otro de sus amores. También, el coleccionismo. Recopiló cerdos de cerámica, aparatos de radio o máquinas de fotografía, otra de sus aficiones.
Zuazua, a sus 70 años, era una persona muy activa. Se había jubilado en TUA hace unos cinco años aproximadamente, pero seguía al frente de la editorial Corondel, una empresa familiar que fundó en 1972, además de colaborar en otras actividades. Esta persona «entrañable», «cariñosa» y «gran conversador», como le recordaba González, era asiduo a «dos o tres tertulias». Una de ellas, en el Club de Tenis. Su presidente, Fernando Fernández-Ladreda, comentó que estaba allí a diario. «Es una pérdida sensible para el club porque hacía mucho uso del mismo y participaba de su vida social. Era un socio que daba gusto», elogió.
Funeral hoy a las 13.15
El gerente de TUA, Benigno Runza, trabajó con él codo con codo. Y siempre encontró en el fallecido mucha ayuda. «Era sobre todo una buena persona, una persona de una grandísima bondad. A todo el mundo hizo bien», declaró. Pero su gran amiga, su gran amor, fue la ciudad. «Era un enamorado de Oviedo. Sentía la ciudad como nadie, la vivía con intensidad y también sufría por ella», aseguró.
Fernando Zuazua deja «muchos amigos», tras su muerte, provocada por el problema coronario que arrastraba. Hace dos semanas se sometió a un cateterismo. Superó la intervención, pero no la angina de pecho que sufrió en la noche del miércoles al jueves.
Su capilla ardiente permanece en el tanatorio de Los Arenales. El funeral está previsto para hoy a las 13.15 en la parroquia de San Juan El Real.





