
Por fin, y después de tan larga espera, el párroco, Alberto Reigada, espera colocar la primera piedra de las obras en 2009, año en que se cumplen los 50 años de la iglesia. Así, el nuevo templo será una representación de «su historia», el pasado, y el futuro, en el que sin duda ganará parroquianos -ahora son unos 20.000- por la expansión urbanística en la zona.
Antes de empezar los trabajos, tendrán que obtener la licencia municipal, adjudicar la obra y completar otros trámites. Cuando el diseño del arquitecto Felipe Díaz de Miranda sea, por fin, una realidad, la idea es que la parroquia se divida en dos fases.
El inicio
La primera será la nueva. En el sótano, se ubicará el columbario y, en el bajo, la capilla de diario y los locales de acogida (de sacerdotes, voluntarios o de Cáritas). «Queremos ser una parroquia que acoge, que recibe», explicó Reigada sobre su intención de colocar en un espacio accesible estos servicios. En la primera planta, se ubicarán los espacios para catequesis.
La segunda fase comprende la actuación sobre el edificio actual. La iglesia actual se dignificará y ganará espacio, al eliminar la escalera actual. En la planta superior, el proyecto cambiará la distribución de los locales, que contarán con mayor capacidad. Habrá un gran salón para reuniones, y otros dos intermedios y dos pequeños. En la tercera, estará la vivienda sacerdotal.
Una escalera nueva y un ascensor unirán ambos cuerpos. La gran novedad es que, sobre este espacio, se ubicará una cruz y una campana para «darle aspecto de iglesia», del que ahora carece.





