«Las tensiones internas que existen se van a manifestar en los debates de las ponencias», vaticina uno de los miembros del comité organizador del congreso que aprobó ayer el reglamento de este proceso.
Según las reglas, las enmiendas que se presenten a los documentos que elaboren los ponentes podrán ser asumidas por los autores e incorporadas a los textos. Las que resulten rechazadas, llegarán vivas al congreso para su debate en comisión, a puerta cerrada.
Para que una enmienda sea incorporada a la ponencia tendrá que superar el 30% de los votos en comisión y, después, ser asumida por el plenario. La discusión de las enmiendas por el pleno del congreso será pública y se saldará con una votación en la que triunfará el texto que reciba la mayoría simple de los votos.
Así las cosas, el resultado de las discusiones en el seno del congreso nacional se prevé incierto a día de hoy.





