
La propuesta del Gobierno asturiano para sacar la asignatura de Religión del horario lectivo obligatorio a partir del próximo curso, es «anticonstitucional»,defendió Cañizares, y «viola» los acuerdos entre la Santa Sede y el Estado español. Pero no sólo eso: el cardenal arzobispo de Toledo añadió que esta «violación» afecta «incluso a la Ley Orgánica de Educación» y sostuvo que el proyecto de la Consejería de Educación y Ciencia le parece «una pretensión que no merecería más consideración, salvo que lo que quieran hacer es salir en los periódicos para que se vaya debilitando la enseñanza religiosa».
Ya en su ponencia, que pronunció escoltado por el arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro, Cañizares aseveró que, con la inclusión de Educación para la Ciudadanía en el currículo de la ESO, «están en juego muchas cosas y muy de fondo, como la libertad misma y aún la misma democracia», ya que un sistema democrático, aseguró, «no se puede sustentar sobre el relativismo moral, que es el cáncer de la educación y lleva a la destrucción interna».
El representante de la jerarquía eclesiástica española fue incluso más allá y alertó de que «puede producirse una revolución cultural absoluta, pero eso no será España, será otra cosa».
«Educación para la Ciudadanía debería respetar el patrimonio ético que fundamenta nuestra cultura», defendió Cañizares, que hizo una distinción entre «lo que establece la Ley Orgánica de Educación, que podría ser aceptable y que fue aprobada por el Parlamento», y los reales decretos que la desarrollan, del Gobierno».
«La LOE habla de formar para vivir en la sociedad española», mientras que los reales decretos presentan «toda una visión del hombre y una formación moral que el Estado trata de imponer».
Esta «dictadura del relativismo lleva al totalitarismo, porque alguien tiene que poner orden, o de lo contrario aquello sería el desorden establecido», siguió Antonio Cañizares, que abundó en que «el Estado debe respetar la Constitución, que garantiza el derecho que los padres tienen a elegir la formación religiosa y moral que deseen conforme a sus propias convicciones».
Cañizares confió finalmente en que el Ejecutivo de Zapatero dé un giro a su política educativa -«debería darlo», señaló- y abogó porque «se supriman los dos primeros bloques de la asignatura y se mantenga únicamente el tercero, referente a los derechos constitucionales».





