
-¿Qué significado tendrá para usted la metopa que le entregará la Real Liga Naval Española en mérito a la colección de su museo de antigüedades náuticas?
-Es un reconocimiento que recibo con agrado y que supone destacar una labor a mi trabajo de coleccionista naval.
-¿Cómo comenzó esta afición?
-Surgió a principios de los años setenta, aprovechando que había cinco desguaces en Avilés, y así fui adquiriendo aparatos y elementos utilizados para la navegación que ahora ya no se utilizan.
-¿Son piezas originales?
-Todas son piezas originales, a pesar de que ya se ven copias hechas en Taiwan y en la China.
-¿Se puede pensar en un museo de réplicas de estos elementos?
-Esto ya ocurre y lo he visto en el Centro de las Artes y las Ciencias de Valencia.
-¿Qué atractivo ha visto en las piezas de su colección?
-Hay que tener en cuenta el alto valor estético de la combinación de la madera y el bronce, por lo que cualquiera de estas piezas puede formar parte de la decoración de una vivienda arreglada con buen gusto.
-También tienen un valor sentimental.
-Especialmente para los marinos retirados que le dan vida al museo, y lo han visitado capitanes que han llegado para ver parte de su vida profesional, llena de vocación para vivir todo el tiempo a bordo de un barco.
-¿El museo permanece abierto actualmente?
-No, fue abierto hace dos años y estuvo abierto dos meses, atendido por una azafata de Renfe; aunque después continué yo y algún miembro de la familia que colaboraba, hasta que decidimos abrirlo sólo en el caso de que alguien pidiera visitarlo.
-Debe haber aparatos de interesante valor histórico.
-Es el caso de las antenas de radiogoniómetro, capaces de captar las ondas de radiofaros y emisoras de radio y que fueron utilizadas en la Segunda Guerra Mundial para destruir objetivos aéreos como los poderosos aviones de guerra B-52.
-Todavía no se había descubierto el GPS.
-Eso engrandece el trabajo de los marinos en aquellos tiempos, si tenemos en cuenta que los barcos modernos tienen ordenadores con los últimos avances tecnológicos.
-¿Hay algún elemento antiguo que todavía tenga que ser usado en la actualidad?
-El sextante es imprescindible y se lleva en el caso de que se averíen los sistemas electrónicos.
-Es evidente que los aparatos modernos son más precisos.
-Es cierto y hay que recordar la anécdota muy conocida en Avilés en aquellos tiempos en que no había mucho problema en conocer la latitud en la que se encontraban, pero sí la longitud, y la historia fue que un barco con base en la ciudad entró a puerto pensando que lo hacía en el de Avilés, cuando en realidad lo había hecho en el de La Coruña.
-De todas maneras, hay que resaltar la habilidad de aquellos marinos en sus travesías por el mar.
-Eran unos fenómenos, viendo todos estos aparatos uno se da cuenta de que tenían unos conocimientos enormes de orientación.





