Tristemente a nadie sorprende a estas alturas que los enfrentamientos en el seno de IU y los dimes y diretes para alcanzar el exiguo poder -componendas con el PSOE mediante- al que ese grupo político aspiró, o su extraño giro nacionaliego y bablista de los últimos tiempos en nuestra región, hayan dado al traste con la esperanza de que funcione como es debido un partido político a la izquierda del PSOE. Y dentro de ese contexto, una agrupación de IU (antes del PCE) que, como la de Langreo, supuso un aporte fundamental para ese partido no sólo en Asturias, sino incluso en España, está hoy hecha harapos, dividida y falta de credibilidad, no ya ante militantes o simpatizantes, sino, y lo que es mucho peor, ante sus posibles votantes y ante la sociedad entera.
Los concejales de IU en el consistorio langreano, de acuerdo con las últimas informaciones, habrán de plegarse a los dictados del estalinismo directivo (como ya hiciera IU al elaborar las listas) so pena de verse en el grupo mixto: tanto camino para esto, para volver a verse exactamente igual -o peor- que cuando Perlora, que cuando la debacle del 82, que cuando aquello que muchos consideraron la traición de Carrillo. Pero todavía queda una esperanza: el homenaje a la Pasionaria que se celebra esta semana en Langreo podría ser piedra de toque para que la legimitidad de esa izquierda real vuelva a reposar, tras de un experimento tan fallido como IU, en las siglas del Partido Comunista de España. En la cosa política, no por ser de izquierdas hay que dejar de ser un poco 'zorro' para, siguiendo a Lenin, ser menos infantil.





