
Todo es, por supuesto, una puesta en escena que arranca, puntualmente, al comienzo de cada visita. Y todas estas pinceladas teatrales que aderezan el tradicional recorrido por los puntos más emblemáticos del edificio han sido creados y paridos por el actor y dramaturgo gijonés Maxi Rodríguez, autor de los guiones y actor de series como 'Hermanos y detectives', 'El comisario', '7 vidas' y 'Aquí no hay quien viva'.
La aventura comenzó ayer, con el primer grupo de la tarde, de la mano de Daniel Bobes. «Haremos un viaje al futuro y al presente de la Universidad, pero para eso debemos conocer antes el pasado», avisó el guía. Así, contextualizó el nacimiento del edificio de Luis Moya, en 1948, gracias a una serie de fotografías. Largos pasillos, enormes talleres y cocinas -«en las que trabajaban 23 monjas de clausura»- sirvieron para que los visitantes se sintiesen en la década de los 50. Y para hacerse una idea de la magnitud de la construcción, también hubo datos: 130.000 metros cuadrados, 5.000 alumnos y 2.000 trabajadores. Casi nada. Tras un paseo por la biblioteca, «la zona de poder» -donde ahora se encuentran las oficinas del Principado-, los parques interiores y las aulas, llegaron al teatro. «Considerado uno de los mejores de España por su calidad acústica. Es el único que tiene Dolby Surround», bromeó Bobes.
Allí se encontraron a un solitario Xuacu Carballido, tocando la trompeta y declamando. Interpretando, en definitiva, lo que es: un buen actor asturiano. Y a un irritado director teatral, a quien dio vida Moisés González.
Con 'Chiki-Chiki'
Después, para admirar las cualidades videotécnicas y los juegos de luces del escenario el público se metió entre bambalinas para observar de cerca a unos supuestos operarios. Para que todos se hiciesen una idea de los «300.000 watios y 280 focos» que iluminan las tablas, los 'trabajadores' convirtieron la sala en una discoteca de chillones colores, con el 'Chiki-Chiki' «a todo trapo» en el hilo musical. Se atrevieron, incluso, a recitar la letra del himno del Sporting. El grueso del grupo de visitantes estaba compuesto por turistas, pero más de un gijonés, se emocionó al escuchar el «equipo famoso, de grande solera y brillante historial», en estéreo.





