Vilabrille fue quien dijo que al quedar despejado urbanísticamente el solar de la antigua fábrica de tabacos se va a permitir un hipotético traslado del Museo Nicanor Piñole. «Si la decisión política es situarlo allí no habrá problemas», remarcó.
Sobre las excavaciones arqueológicas confirmó la información adelantada por EL COMERCIO. Han aparecido al final de la campaña oficial de prospecciones muros, en concreto dos, que pueden tener relevancia patrimonial en una cata realizada en el claustro del antiguo convento. Uno de ellos, de metro y medio de longitud -explicó- ya ha podido ser documentado que se corresponde con una estructura romana. El segundo, de mayores dimensiones, unos dos metros, podría estar conectado con una construcción tardorromana o medieval.
En cualquier caso se firmará un nuevo contrato con Terra Arqueos para ampliar las excavaciones arqueológicas a 90 metros cuadrados de terreno en el claustro donde se descubrieron los hallazgos. Este proceso tardará aproximadamente mes y medio y a partir de él «se verá la direccionalidad, la datación cronológica y la potencia de los descubrimientos». Si estos muros tienen interés arqueológico se buscará la forma de dejarlos visibles para los futuros visitantes del museo de Tabacalera. Si por el contrario, carecen de valor, se datarán y se taparán de nuevo.
Vilabrille también adelantó que los contenidos museísticos del plan de usos están «bastante avanzados» y tendrán como «hilo conductor» la evolución del edificio de Cimadevilla desde sus orígenes religiosos como convento hasta su transformación como fábrica en el siglo XIX. También dijo que se han empezado los estudios para la reforma arquitectónica.





