La que suscribe recuerda cuando era una cría y los padres tardaban en regresar que las madre comentaban: «no pasa nada, porque en aquel llagar nunca había gresca, sólo se toma sidra y de la buena». La pusiarra, como decían mi tío y mi padre, no les gustaba, y así dejó una patente para su familia que heredarán su bondad y buen hacer. Gracias.
Un abrazo, querido Paco, a ti y a todos los tuyos.





