
EL PROGRAMA
«Creo que los niños tienen en todo momento que estar presentes», expone Gómez, quien lamenta que haya «una cierta deficiencia en interesarse por lo nuestro». Pese a ello, el colectivo suma mil cofrades. Para aumentar esa base que garantiza la supervivencia de la cofradía más antigua de Europa, «haremos teatrillos que expliquen a los niños cómo era el Oviedo que fundó esta celebración», avanza el vicepresidente de la sociedad.
«La Balesquida forma parte de la identidad de esta ciudad, y sobrevive desde el siglo XIII», desgranó ayer el concejal de Cultura y Festejos, José Suárez Arias-Cachero. El Ayuntamiento aportará 42.000 euros a unos actos cuyo coste calcula la protectora en 80.000 euros.
Las fiestas de La Balesquida y su Martes de Campo no tienen un origen claro: la fecha que se maneja para conmemorar es 1232, el año en que se da por refundada la cofradía de los sastres o alfayates, la palabra árabe que entonces se manejaba para designarlos. El tiempo pasado es mucho y la documentación se mezcla. Eso permite que se dé por tradicional que el heraldo que acude al Ayuntamiento a pedir permiso para organizar el Martes de Campo vista de blanco, un ropaje propio del siglo XVIII y no del origen de la fiesta.
Los documentos estudiados muestran que, en algún momento, a ese cofrade mayor, que monta el caballo 'La Fama', lo seguía una procesión de sastres. Eso es lo que se recuperará este año, con un grupo de personas vestidas de la época, a los que se mezclará con gaiteros.





