Touriño y Areces, que cerraron con un breve encuentro en el Palacio de Raxoi las reuniones sectoriales entre ambos gobiernos que se desarrollaron durante toda la tarde, mostraron su elevado grado de sintonía. La apuesta de ambos mandatarios por acudir a las negociaciones para la reforma de la financiación con una postura consensuada es el más claro ejemplo de esa buena relación. «Debe ser un acuerdo multilateral que respete la cohesión y la solidaridad y garantice los mismos servicios públicos en todos los territorios», aclaró el presidente de la Xunta, que dejó claro que, si no se siguen estos principios, «no habrá acuerdo».
El jefe del Ejecutivo asturiano, en una línea similar, apostó por que el criterio de población, que las comunidades con mayor repunte demográfico defienden como prioritario, sea tenido en cuenta «pero no sea el único a valorar». En todo caso, se mostró convencido de que el Gobierno «cumplirá sus compromisos» y garantizará una financiación que se pueda revisar periodicamente en función de los cambios y «mantenga las aportaciones de solidaridad» hasta que las regiones con menos recursos «logren la convegencia».
Areces, por cierto, se refirió también a la crisis que atraviesa el sector lácteo por los bajos precios que cobran los ganaderos -«no es aceptable»- y aludió a la propuesta del presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, de impulsar un frente político de las comunidades de la cornisa. Dio a entender que este planteamiento se queda corto porque, a su juicio, es necesario un acuerdo más amplio que exceda de las autonomías «e implique al Estado y las industrias lácteas». La idea inicial era aprovechar esta cumbre para plantear la idea a la ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, que tenía previsto acudir al acto de cierre, a mediodía de hoy, pero finalmente no podrá asistir.
En una cumbre asturgalaica no pueden faltar las infraestructuras, y esta novena edición no es una excepción. Tanto Areces como Touriño se declararon «satisfechos» con la expectativa de que la autovía del Cantábrico esté lista en 2010, si bien en ediciones anteriores de este encuentro se había marcado el año 2009 como límite. El presidente asturiano se remitió a Unquera-Llanes, «que sufrirá un desplazamiento en su finalización a 2010», para justificar una demora que achachó a la anterior gestión del PP. Asimismo, recordó que a finales del próximo año estarán finalizadas las obras de la variante de Pajares, a la espera de los trabajos de electrificación de la línea.
Touriño, por su parte, aseguró que este año estará en servicio el 41% de la autovía en su cara gallega, y aludió al proyecto del AVE del Cantábrico, sobre el que Areces no se pronunció, para asegurar que «no renuncio a nada pero ahora no está entre nuestras prioridades».






