Se trata de un documento que ordena algo que, en la práctica, ya se está haciendo en los centros escolares del Principado desde el inicio de este curso, con la aplicación de la LOE, y que incluye el regreso de las notas como principal aportación. No serán puntuaciones numéricas exactas, pero en los boletines que los padres recibirán al final de cada evaluación aparecerán notables y sobresalientes, suficientes e insuficientes.
Otra novedad serán dos informes que reflejarán la evolución de cada alumno durante los seis cursos del ciclo. El primero, al inicio de la etapa, nada más llegar desde Infantil, incluirá las capacidades que, según el profesorado, tiene el alumno, y sus posibilidades. El segundo, al terminar el ciclo, resumirá su trayectoria durante los últimos seis cursos, además de sus principales habilidades y carencias de cara a la próxima etapa.
Se trata de ofrecer una «educación individualizada» con el objetivo de que los alumnos adquieran lo que el decreto llama «competencias básicas y objetivos educativos» y no conocimientos concretos.
El documento también establece que los estudiantes únicamente repetirán un curso a lo largo de toda la etapa y sólo podrá ser al final de uno de los tres ciclos en los que se dividen los seis años de Primaria. Esto es: en segundo, cuarto o sexto. Así, si un alumno que termina sexto y que ya ha repetido una vez no ha alcanzado los objetivos exigidos para Primaria, pasará de todas formas a Secundaria, donde se le facilitará un apoyo especial.





