
Conexión a la depuradora
El director de Obras de la Confederación Hidrográfica del Norte (CHN), Jesús Solís, cursó esta semana una visita a las obras, donde concluirá próximamente la construcción de dos piezas claves del sistema que hará efectivo el emisario submarino: la 'cámara de conexión' y el 'pozo de ataque'.
La primera de las infraestructuras, según explica Solís, es una especie de «piscina» cuya función principal es la de actuar a modo de «colchón» para garantizar el correcto funcionamiento de todo el sistema. En ese depósito, de treinta metros de lado y una capacidad de almacenamiento de cinco mil metros cúbicos, se verterán las aguas ya tratadas en la depuradora de Maqua, con la que está conectado por una tubería.
En condiciones normales, el agua de la depuradora pasará inmediatamente al emisario que, sin más bombeo que la fuerza de la gravedad, descenderá por la canalización de casi tres kilómetros que se construirá mar adentro. Sin embargo, en condiciones especiales que dificulten el funcionamiento o saturen temporalmente el emisario, como lluvias torrenciales o mareas vivas, el agua podrá ser almacenada por el tiempo necesario para su paulatina evacuación.
Además, esta «piscina» permitirá retener las aguas temporalmente para proceder a periódicas operaciones de limpieza del emisario, «lo que denominamos 'flash'», señala Solís. El agua almacenada, en estas operaciones, sería elevada a través de cuatro bombas para luego entrar de golpe en la canalización del emisario y limpiar posibles restos.
La segunda pieza del sistema a la que ya sólo le restan algunos remates, es el 'pozo de ataque', un espacio que alcanza los siete metros de profundidad por el que descenderá la máquina tuneladora que irá excavando e hincando la tubería de hormigón, de 1,8 metros de diámetro interior, por el que se evacuarán las aguas residuales en el tramo soterrado del emisario.
Desde ese 'pozo de ataque' se horadarán cerca de 1.300 metros en dirección al mar, según explicó Solís, hasta pasar por debajo de la playa de Xagó y salir al fondo del mar, unos seiscientos metros más allá de la línea del arenal. Será en ese punto cuando la construcción del emisario submarino pase a una nueva fase.
Bajo la playa
Una vez que la canalización sale al mar, el proceso de construcción cambia. Los cerca ce 1.500 metros de tubería restante estarán apoyados en una zanja que se irá excavando en el fondo marino. Su montaje se iniciará en las inmediaciones del muelle de Alcoa, en la ría, donde la empresa constructora ensamblará mediante termosellado los tramos de plástico, de entre 14 y 17 metros de longitud, que compondrán la parte submarina del emisario. De ese modo, se confeccionarán «ristras» de entre 250 y 350 metros de longitud que serán arrastradas por un barco fuera del puerto y hasta la zona en la que serán hundidas, poco a poco, en una compleja operación que concluirá con su conexión al tramo submarino ya construido.
La Confederación Hidrográfica del Norte confía en poder iniciar las labores de construcción de ese tramo, compuesto por piezas de tubería de plástico de 1,6 metros de diámetro exterior, el próximo verano. «Estamos negociando con Alcoa la cesión de unos espacios próximos al muelle para el acopio de las tuberías», explicó Solís acerca de una fase de los trabajos especialmente compleja, pues requerirá mucha delicadeza a la hora de hundir las «ristras» de canalizaciones y fijarlas en el fondo marino.
Al final, las obras podrían estar concluidas el próximo año, si se cumplen los plazos previstos por la Confederación Hidrográfica del Norte. Todo ello permitirá completar, junto con la próxima entrada en funcionamiento del colector industrial que se construye en la margen derecha de la ría, una red de saneamiento pensada para atender sobradamente las necesidades de la comarca en las próximas décadas.
De hecho, el emisario que próximamente saldrá al fondo del Cantábrico podrá evacuar hasta 3,8 metros cúbicos de agua por segundo. O lo que es lo mismo: podría vaciar el embalse de Trasona a plena capacidad en poco más de un cuarto de hora.
Pero, por ahora, el equipo dirigido por los técnicos de FCC y la CHN, Ignacio Bernardo, Diego Moreno y Vanessa Mateo, se centra fundamentalmente en que estén listos a tiempo para cumplir los plazos previstos las dos primeras, y fundamentales, piezas del que será el gran desagüe de la comarca.





