La desembocadura de los ríos asturianos, especialmente el Nalón, eran un emporio para pesquerías como bocarte, con quisquilla incluida, sardina y chicharro, este último al Oeste de Vidío. Buena pesca y facilidad para provisionarse de carbón para consumo fueron razones para fijar la atención en Avilés. Tras Silverio llegaron sus hermanos Germán, que armaba el motopesquero 'Carmenchu', y Pachico, con la vapora 'Edurne'. Otros patrones, unidos por lazos familiares o de amistad, siguieron su camino: Jesús Iturrioz, Dionisio Campos, Rafael y Aniceto Rentería, Rafael Calzada, Felipe Uriarte, Teodoro Meaurio y Ángel Larrañaga, entre otros, basaron sus barcos en la ría.
Aportaron buenos buques para reforzar una muy menguada flota asturiana de bajura, introdujeron artes de cerco de jareta de mayor tamaño y capacidad que los tradicionales boliches y fueron pioneros en la renovación tecnológica al incorporar el motor de explosión como medio de propulsión en sustitución de la caldera de vapor. También trajeron, a principios de los años cincuenta, la modalidad de 'tanqueo' -cebo vivo- para la pesca de bonito. Técnica llegada a España vía Francia y procedente de la costa de California en los Estados Unidos.
'Goitia', 'Edurne', 'Carmenchu', 'Santa Ana', 'Aurtenechea', 'Hermanos Goitia', fueron barcos de la casa en los años cuarenta y cincuenta; los sesenta se estrenaron con la renovación por otros de mayor porte: 'Nuevo Aurtenechea' (1963) y 'Nuevo Santa Ana' (1964), más tarde el bou 'Goitia' y a partir de los setenta el abandono de la bajura por el arrastre en la modalidad de baka y la transformación de los barcos para adaptarlos a este arte. El relevo generacional obró el regreso a Bermeo de una parte de la familia, a la vez que la asunción de responsabilidades pasaba a hijos y sobrinos. Hoy el arrastrero 'Hermanos San Salvador' (año 2000) es el último que pinta con los colores de los Goitia (rojo) y lo arma su sobrino nieto Venancio San Salvador Gaspón.
La presencia de los bermeanos se produjo diez años antes del boom industrial de Ensidesa y todo lo que trajo consigo en desarrollo urbano, demográfico y económico para la comarca. Avilés, tierra de acogida, casa para quienes llegados desde los cuatro puntos cardinales de España buscaron trabajo, fue, y es, una referencia también entre gentes de la mar, de pescadores.
Vinieron muchos y se quedaron la mayoría -«nos trataron mejor que bien», según palabras de Silverio Goitia-, hicieron solar propio y de sus descendientes. Hoy, ahora, en el momento del recuerdo personal de quien nos acaba de dejar, en el que también hay que incluir a Julita Rentería, esposa de Rafael Calzada y recientemente fallecida, el reconocimiento de quien fue un buen patrón, mejor persona y jovial en el trato. Así lo demostró Silverio a lo largo de sus 93 años de vida.
Su huella, la de un vizcaíno de Bermeo que tiene como segundo apellido Aurtenechea y que en euskera quiere decir «casa nueva construida este año», queda y se suma, como último testigo, a la de todos aquellos que llegados del Este reforzaron la presencia pesquera de Avilés y de Asturias.





