
Con sólo ver a Iniesta y Messi en el banquillo quedaba claro que el Manchester United era la prioridad. Ganar al Espanyol resultaba obligatorio para mantener al menos un mínimo de ilusión en el torneo de la regularidad, pero la 'Champions es el verdadero asidero y Frank Rijkaard pensó que para vencer al vecino pobre de la Ciudad Condal no era necesario arriesgar.






