
En una esquina del campo, otro asturiano, Rubén Uría, el segundo entrenador del conjunto cántabro, charla con unos aficionados sobre la brillante temporada que está realizando la plantilla que tienen entre manos. Uría militó en las categorías inferiores del Sporting y, en su última etapa como jugador, fue el autor del gol que dio un ascenso a Segunda B al Lealtad, en un intenso partido de 96 minutos. Y en el que, curiosamente, Marcelino se desgañitaba desde el banquillo maliayo. Pero eso forma parte del pasado. Y ahora, Rubén Uría, ocupa una posición muy distinta sobre el campo de La Albericia.
Mientras la plantilla racinguista continúa realizando ejercicios a las órdenes de Ismael Fernández, Uría ya ha colocado en el terreno de juego, con mucha intención, diez inertes figurantes. Servirán en el entrenamiento para emular la posición de los Diarrá, Cannavaro, Raúl, Saviola Sneijder y compañía. Hoy domingo se juega un partido muy importante en El Sardinero. Con el Madrid. Y el equipo está a un punto de la 'Champions.'
«Ataques de diez o doce pases». «Gonza (Colsa) al primer toque, que no podemos dormirnos». «No podemos fallar eso Brian, hay que finalizar con más precisión». Marcelino da órdenes continuas. No quiere que sus jugadores se relajen ni en los ensayos. Ni que se desmotiven. Todos sus sentidos deben estar puestos en el entrenamiento porque cualquier despiste aislado puede resultar fatal a la hora de la verdad.
Otro ex rojiblanco, Pablo Álvarez, marca el primer gol del ejercicio y sus compañeros le felicitan. En Santander, junto al entrenador que tuvo en el Sporting, el extremo ha recuperado la sonrisa y las sensaciones propias de un futbolista de alta competición. Mientras tanto, fuera del campo se apelotona algo más de un centenar de aficionados. Algunos hablan sobre el tiempo y sobre la crisis del agua y el trasvase del Ebro. Pero todos coinciden a la hora de tratar un tema común: Marcelino y el nuevo Racing. Él permanece ajeno a todo eso y continúa a lo suyo. Gesticula con los brazos en cada jugada. Hace indicaciones. Y anima a sus jugadores para que den el máximo. «Si ganan el domingo no sé lo que va a pasar», apunta un aficionado que contempla embobado cada rápida combinación que realizan los racinguistas.
Duscher y Colsa
Colsa y Aldo Duscher rompen la monotonía del ejercicio. Primero uno y después otro se retuercen en el suelo. El segundo, el centrocampista argentino, hace saltar muchas alarmas. Tiene que retirarse del entrenamiento, aunque posteriormente se descarta cualquier tipo de lesión. Marcelino respira con alivio tras la noticia. Podrá tenerle a su disposición para recibir al Madrid de Schuster en El Sardinero.
Cambio de ejercicio. Los jugadores disputan un partido, uno de los dos equipos en inferioridad numérica. En un improvisado campo de fútbol muy reducido. El final del entrenamiento se acerca y algunos se dejan llevar, pero la voz del técnico de Careñes retumba en La Albericia: «¿Somos nueve contra once y no somos capaces de terminar todas las acciones!». Los que se han relajado vuelven a recuperar la 'chispa' que, constantemente, reclama el entrenador del Racing. Los despistes se pagan muy caros frente al Madrid. Y el ex entrenador del Sporting es muy consciente de ello.





