Onde horas
Chacón realizó un viaje relámpago a la Base de Apoyo Avanzado de Herat, al oeste de Afganistán, donde operan 462 militares de los 750 que España tiene en el devastado país asiático dentro de la misión multinacional ISAF de la ONU. Su periplo, de once horas, no fue fácil. Partió a las diez de la noche del viernes desde la base de Torrejón de Ardoz a bordo de un avión Airbus 310 que la llevó hasta Kuwait.
A las seis de la madrugada, embarcó allí en un incómodo 'Hércules' de la Fuerza Aérea que la trasladó a Afganistán. Pasadas las nueve de la mañana, ya en Herat, descendía con cierta dificultad por la escalerilla seguida del jefe de Estado Mayor de la Defensa, Félix Sanz, y la secretaria de Estado de Cooperación, Leire Pajín. A pie de pista la esperaba para darle la bienvenida el coronel José García Fontecha, jefe de la base.
Tras recibir honores de ordenanza, la ministra pasó revista a las tropas y saludó a las autoridades y jefes de unidades. Después, se trasladó a la sala de conferencias, donde el jefe de la base le explicó la situación de los soldados y sus trabajo de seguridad y reconstrucción. En Herat hay 1.617 soldados españoles, italianos, eslovenos, búlgaros y albaneses. El próximo 15 de julio comenzarán los trabajos para ampliar la capacidad de su pista de aterrizaje, al objeto de que puedan aterrizar allí los gigantescos aviones rusos de transporte 'Antonov', la mejor herramienta para el traslado de material pesado. Las obras está previsto que acaben el 26 de agosto.
Soldado herido
Chacón visitó una exposición del material más moderno con que han sido equipadas las tropas españolas, incluidos los recién adquiridos aviones espía israelíes no tripulados y helicópteros habilitados para la aeroevacuación médica. Después, acudió al hospital militar Role 2, donde visitó al legionario José Ruz Doménech, que resultó herido en una pierna hace diez días en el destacamento Qala-i-Naw por el disparo accidental de un compañero. El soldado se encuentra bien y regresó a España en el avión de la ministra.
El momento más emotivo fue cuando la ministra y el Jefe de Estado Mayor de la Defensa depositaron una corona de laurel al pie de un monolito donde figuran los nombres de veintitrés soldados y un intérprete muertos en Afganistán víctimas de atentados terroristas y accidentes. En los últimos dos años la seguridad se ha deteriorado mucho en el país y las tropas han sufrido numerosos ataques con explosivos y armas ligeras de grupos talibanes. Sólo el último mes ha habido tres, por suerte sin víctimas.
Las primeras palabras de la ministra en su arenga a las tropas fueron precisamente para reconocer la «nobilísima tarea» que realizan todos los soldados que se juegan la vida para «sembrar la paz» en Afganistán, Líbano y Los Balcanes. Las siguientes, para quienes «perdieron la vida» en el cumplimiento del deber. Chacón citó al escritor de origen extremeño afincado en Cataluña Javier Cercas, y dijo a los soldados que «uno sigue vivo mientras sigue vivo en la memoria de los demás».










