
La presentación oficial tuvo lugar ayer frente a decenas de aficionados, nostálgicos del piragüismo local y palistas en activo y retirados. El acto se convirtió en un reconocimiento de quienes lograron hacerse con la victoria en alguna de sus ediciones, desde el comienzo de la prueba en 1967.
A los palistas les acompañaron el alcalde de Piloña, Camilo Montes; el concejal de Deportes, José Luis Álvarez; el concejal Andrés Rojo; uno de los impulsores de la prueba, del club Los Caimanes de Sevares, Carlos Somovilla y el primer vencedor del descenso y presidente del Comité Organizador del Descenso Internacional del Sella (CODIS), Emilio Llamedo. En el acto también intervino Roque Rodríguez-Noriega, que presentó un montaje fotográfico con algunos momentos históricos de la prueba.
El primer edil destacó la importancia de potenciar la riqueza cultural y deportiva del municipio «con pruebas como ésta que servirán para devolver la alegría a las aguas del Piloña, siempre desde la humildad y sana envidia que nos da el Descenso del Sella». En su opinión, este descenso es un «reencuentro con un río que nos da la vida y que servirá para impulsar el turismo».
La intención de los organizadores, principalmente el club Los Caimanes y el Patronato Deportivo Municipal, es que la prueba deportiva se combine también con distintos aspectos lúdicos y festivos que potenciarán su efecto entre los vecinos de toda la comarca. Por esta razón se ha organizado paralelamente una verbena y también se recuperará el desfile previo a la salida, contando con actuaciones de charangas, el grupo Los Tritones y otras sorpresas.
Emilio Llamedo recordó que en sus inicios la prueba se disputaba en el mes de agosto, «y en aquel entonces no había tantos problemas por la falta de cauce». Recordó que se trata de una prueba «emblemática que siempre nos trajo grandes campeones, por lo que animo a la organización a que continúe trabajando por su mantenimiento en los próximos años».
Precisamente la falta de agua ha sido uno de los principales problemas a los que ha tenido que enfrentarse el descenso en su historia. La situación en estos momentos sería óptima.
La prueba saldrá desde el puente de Triana, en Infiesto, y tendrá su llegada en el puente de Sorribes, en Sevares. Serán 11 kilómetros de descenso, con meta volante en Villamayor, para disfrutar de nuevo del piragüismo vivo en el concejo de Piloña.





