La primera herramienta permitirá una mejora en la calidad de los resultados emitidos en los parámetros afectados, así como un aumento de la capacidad de ensayos del laboratorio. El analizador de flujo por su parte sirve para mejorar los parámetros analizados, especialmente en determinaciones realizadas en aguas residuales.
Ambas herramientas amplían la precisión con la que hasta ahora trabajaban los investigadores, lo que deja sus instalaciones preparadas ante futuros cambios legislativos. Así lo remarca la empresa concesionaria en una nota de prensa.
Aunque ocasionalmente surgen quejas vecinales sobre el color del agua que reciben en sus casas, la empresa aprovecha el anuncio para subrayar que realiza un «riguroso procedimiento de control».





