
El apartado económico se convirtió así en el eje de la segunda y última jornada de la cumbre astur-gallega de Santiago de Compostela. Un cónclave del que salieron un buen puñado de acuerdos, plasmados en seis protocolos de colaboración, pero que centró el foco político sobre la reforma de la financiación autonómica. La declaración final sintetiza en siete «principios compartidos» la postura de consenso con que ambas regiones acudirán a la mesa del Consejo de Política Fiscal. Touriño y Areces reclaman una negociación multilateral, nunca bilateral, que dé como resultado un modelo que garantice la suficiencia económica de las autonomías y pueda adaptarse a los cambios que se produzcan con el paso de los años. La consigna, en palabras del líder gallego, es sencilla: «Más recursos para ejercer nuestras competencias».
Envejecimiento
La principal exigencia tiene que ver con la necesidad de que los criterios que interesan a Asturias y Galicia, como el envejecimiento de sus ciudadanos o su dispersión por las dificultades orográficas, «ganen importancia» en el nuevo modelo frente al número de habitantes, la variable que defienden las regiones más pobladas, caso de Madrid. «Tener más población genera más ingresos, pero el envejecimiento sólo provoca derechos y costes», argumentó Touriño. El jefe del Ejecutivo gallego, al igual que el presidente del Principado, también reclamó que la financiación garantice una misma prestación de servicios públicos en todo el territorio, y «más autonomía y corresponsabilidad fiscal».
Ninguno de los dos quiso pronunciarse sobre el planteamiento del presidente catalán, José Montilla, de que el principio de solidaridad entre territorios sólo se garantice al 100% en los servicios esenciales, esto es, la sanidad y la educación. Touriño, pese a todo, sí dejó caer que no compartirá propuestas de este tipo, y que Zapatero tampoco las apoyará. «No creo posible que en la España del siglo XXI, cuando gobierna el PSOE, se vaya a dar un paso atrás en la igualdad en la prestación de servicios». Areces, en los mismos términos, descartó que se vayan a «acotar los actuales ámbitos de solidaridad». En la defensa de estos intereses generales, los gobiernos de Asturias y Galicia dan por hecho que no estarán solos y que hay otras autonomías que los comparten. Touriño, de hecho, se mostró favorable a «poner en valor estas coincidencias» con otros territorios, entre los que citó a Castilla y León y Extremadura, con la intención de llegar a la mesa de diálogo con una posición reforzada. «No nos cerramos a la cooperación interautonómica», puntualizó. La sintonía entre los presidentes se hizo patente en su rechazo a que las balanzas fiscales condicione la negociación de la financiación autonómica. Touriño fue contundente y dijo que «ni siquiera deben orientar la revisión del sistema».
Fuera del ámbito estricto de la financiación, aunque ligado al mismo, Touriño y Areces no ocultaron su preocupación por el impacto que pueda suponer la reducción de los fondos europeos, hasta ahora uno de los principales mecanismos de reequilibrio territorial en beneficio de las regiones menos desarrolladas. Para paliar esa reducción de ingresos, apostaron por dotar de más recursos al actual Fondo de Compensación Interterritorial, que ahora «juega un papel reducido», para potenciar las inversiones en las zonas que, como Galicia y Asturias, todavía pelean por alcanzar la plena convergencia. «Hay que dotar de más peso a ese fondo», dijo Areces. «Debe contar con más vigor desde el punto de vista del reequilibrio de las inversiones», puntualizó Touriño.
Autopistas del mar
Fuera del debate económico, la cumbre dejó otras cuestiones de interés. Hubo pocas novedades en el análisis del avance de las infraestructuras, dado que ambos gobiernos se dan por satisfechos con el objetivo de finalizar en 2010 la autovía del Cantábrico. Así las cosas, el interés se centró en las comunicaciones marítimas y en los proyectos de 'autopistas del mar' entre los puertos de Vigo y Gijón y el enclave francés de Saint Nazaire. «Son dos proyectos complementarios que no compiten», indicó el presidente de la Xunta, respaldado por su homólogo asturiano, que destacó que ambas iniciativas ya han sido preseleccionadas por la UE, a la espera de que la iniciativa privada tome ahora la decisión de concretarlas con más detalle.
A efectos prácticos, el cónclave culminó con seis protocolos de actuación que persiguen impulsar la actuación conjunta de ambos gobiernos en varios temas. Se trata de los programas de atención al colectivo emigrante y los planes de retorno, la asistencia sanitaria en las zonas limítrofes entre ambas comunidades, la formación y los estudios sanitarios, un programa de atención al infarto agudo de miocardio, el control del reglamento de los piensos y la evaluación del impacto del cambio climático en ambas comunidades.





