
«Carabosse viene de mi pasión por el personaje del hada malvada en el ballet de 'La bella durmiente'. El ballet me inspira y este rol siempre me fascinó», comenta para justificar su nombre artístico. De hecho, sus bailarinas, la mayoría personajes de los más importantes ballets, son una de sus especialidades. «Tengo una colección de vídeos de ballet clásico inmensa de donde saco buena parte de las ideas. También he hecho alguna bailarina de danza del vientre», dice. Pero, sin duda, son sus damas de época sus creaciones más exquisitas y valoradas. Y no sólo por la dulzura de su expresión y la perfección de su talla, también por la riqueza de su vestuario inspirado en películas y cuadros antiguos, y rescatado también de libros de moda histórica sobre los que investiga y estudia con avidez. «Me gusta hacer muñecas porque en ellas confluyen muchas de mis pasiones como son la moda en general, el ballet, la escultura y también la Historia ya que a través de la evolución de la forma en el vestir se pueden conocer muchos datos sobre la cultura y la sociedad del momento». Los vestidos que lucen sus muñecas son confeccionados con patrones de verdad y cosidos a mano tal y como se hubiera hecho a tamaño natural. «Yo prescindo del pegamento por completo», dice.
El resultado de todo ese trabajo, que en ocasiones dura meses, son sus muñecas de catorce centímetros -«si no llevan tacones»- realizadas a escala 1:12 con toda la profusión de detalles necesaria para hacerlas únicas.
«Me gusta hacerlas»
Lo que arrancó como un hobby hace ya un tiempo fue dando paso a una sana obsesión. El caso es que esta abogada especializada en Urbanismo poco podía imaginar que su participación en un congreso de miniaturas en Oviedo la catapultaría como uno de los nombres de referencia en la elaboración de muñecas de porcelana. «Fue en Oviedo cuando la comisaria de la feria londinense del sector, Caroline Hamilton, me invitó a participar en su certamen».
A partir de ese momento estableció contactos, creó su propia cartera de clientes y hoy, después de perfeccionar su técnica, recibe encargos de todo el mundo. El último llegó hace unas semanas desde el Toy and Miniatures Museum de Kansas City: «Los responsables recrearon una estancia con los azulejos del Alcázar de Sevilla y para darle vida me encargaron tres personajes, el rey Carlos V, Isabel de Portugal y una criada. Para hacerlos me basé en un cuadro de Julius Berger del siglo XIX y lo cierto es que quedaron muy bien».
A María José Santos no le duele desprenderse de sus criaturas porque, como dice, «a mí lo que me gusta es hacerlas y contemplarlas un momento». Son los coleccionistas quienes apreciando su trabajo las dotan de alma.





