
«Un acto como el de ayer (por el sábado) te eleva la autoestima. Ahora me veo con más ganas de seguir luchando por la renovación, para que el PP sea el partido potente que merece ser», afirmó ayer Manuel Peña a preguntas de este diario, después de que el día anterior la dirigente del PP Alicia Castro criticara como un episodio inédito en la historia del PP el que se hubieran retirado los cargos a Manuel Peña por expresar públicamente sus preferencias en torno al próximo congreso regional del partido. «Yo sólo expresé mi opinión, como hicieron otros compañeros en otros treinta concejos, y mantengo mi apoyo a Alicia Castro como candidata a presidir el partido», afirmó el concejal.
Para él, el que haya sido defenestrado por aquel posicionamiento es más «una represalia disuasoria para evitar una sucesión de voces críticas con el liderazgo de Ovidio Sánchez, que una decisión democrática». De hecho, indicó que «Por mucho que digan, es evidente que la decisión de apartarme ha sido del presidente del partido en Avilés», afirmó en alusión a Joaquín Aréstegui, a la sazón, una de las piezas fundamentales del equipo de Ovidio Sánchez.
Deslealtades
Con todo, Peña se dispone a seguir trabajando «en la medida que me sea posible» junto con sus compañeros de grupo, «porque yo nunca ha sido desleal a mi partido, lo único que hice fue expresar una opinión personal». El concejal pretende, pues, seguir adelante para que el PP vuelva a ganar unas elecciones en Avilés, con una política «realista» y un partido cohesionado y fuerte. «Las cosas se han precipitado, necesitamos debate y renovación y, después del congreso, en el que aceptemos los resultados que se obtengan democráticamente, trabajar todos a una».





