
Este tipo de reclamaciones surgen además en calles tan transitadas como las de Manuel Llaneza, Ramón Bautista Clavería, Fernández Nespral y Aurelio Delbrouck, por poner tan sólo unos ejemplos, cuyos vecinos vienen sufriendo estas incomodidades desde hace meses.
Asimismo, los colectivos vecinales apuntan que la mayoría de las obras tienen una duración superior a los doce meses, un tiempo que consideran excesivo para esta «invasión»de calles y aparcamientos.
La misma reflexión se hacen desde los grupos de la oposición municipal, que ya han interpelado en varias ocasiones al equipo de Gobierno sobre el tiempo máximo del material de construcción en la vía pública.
De hecho, es el Ejecutivo local quien autoriza a las empresas para realizar esta ocupación de las vías públicas, si bien todo parece apuntar a que en ocasiones se excede del tiempo permitido por el Consistorio sin que la infracción finalice con sanciones económicas a los constructores. Así, los vecinos piden al Ayuntamiento que se estudie esta situación para tratar de acortar los tiempos de ocupación.
En el lado opuesto están los constructores, quienes alegan: «No tenemos más remedio que ocupar las aceras para poder trabajar» . Los empresarios apuntan que estas ocupaciones «son puntuales». «Tratamos de ocupar la calle el menor tiempo posible, pero necesitamos espacio para colocar las grúas y los contenedores. De lo contrario, las obras no avanzarían», apostillan.
A pesar de ello, son conscientes de las quejas que se producen por parte de los ciudadanos debido a las incomodidades que les ocasionan. Y se justifican con otro argumento: «Una vez finalizadas las obras, el espacio queda de la misma manera que cuando nos lo encontramos y, en ocasiones, lo mejoramos, ya que es todo lo que podemos hacer».
Otro de los aspectos negativos que los vecinos señalan es que esta «invasión» del espacio público, a su juicio «inapropiada», ocasiona con relativa asiduidad accidentes. «Los contenedores están en las aceras y nosotros en la carretera», explica una vecina que apunta que, además, «al esquivar este tipo de obstáculos, se producen caídas».
Estas quejas no son algo excepcional en Langreo, ya que se producen situaciones similares en los distintos Ayuntamientos del Valle del Nalón. Así, también es normal que las aceras de los concejos de San Martín del Rey Aurelio y Laviana sirvan de base para grúas de obra y contenedores, provocando el malestar entre los habitantes de las zonas afectadas.





