
Aunque el regidor no ha decidido aún la fecha en la que se llevará a cabo esta consulta ciudadana, «es posible», explicó, que tenga lugar en el mes de mayo. Sea cual sea el momento de las votaciones, el referendo se celebrará antes de que se convoque el Pleno en el que la Corporación municipal -como el resto de ayuntamientos encuadrados en la reserva- apruebe su adhesión a este espacio.
La convocatoria de la consulta, que no será vinculante, es una de las promesas electorales del alcalde, quien desde que la Unesco decidió distinguir a la comarca ha manifestado su malestar «por las prisas» con las que los gobiernos asturiano y gallego tramitaron la solicitud ante este organismo dependiente de la ONU. En aquel entonces, el alcalde ya anunció que su municipio no aprobaría su adhesión a la reserva sin antes saber la opinión de los vecinos.
«Modelo bueno»
Pero las dudas y recelos que en un primer momento tenía el regidor de San Martín se han disipado. José Antonio Martínez Rodil considera que su municipio «debe formar parte» de la Reserva de la Biosfera de Oscos-Eo y Terras de Burón. «Creo que el modelo de gestión que se propone es bueno y que debemos estar en ella», dijo.
No obstante, «como lo prometido es deuda, quiero saber lo que opinan nuestros vecinos antes de tomar la decisión», señala. Rodil explicó que antes de convocar el referendo recabará «el máximo de información para dársela a nuestros vecinos y decidir la postura que adoptará el Ayuntamiento».
Tras la distinción de la Unesco, los ayuntamientos serán los que tengan la última palabra, ya que deberán aprobar en Pleno su adhesión a la reserva. También el Senado deberá dar el visto bueno a la creación de este nuevo espacio natural.
La reserva de la biosfera incluye catorce municipios: siete asturianos (San Tirso de Abres, Vegadeo, Castropol, Taramundi y Santa Eulalia, Villanueva y San Martín de Oscos) y siete lucenses (Ribadeo, Trabada, Pontenova, Ribeira de Piquín, Baleira, Fonsagrada y Negueira de Muñiz). En total, Oscos-Eo y Terras de Burón ocupa 1.600 kilómetros cuadrados donde residen 34.000 personas.
Entre los valores que la Unesco destacó para tomar su decisión se encuentra la conservación paisajística de la comarca, su modelo de desarrollo sostenible y la pervivencia de sus tradiciones.





