
Pero el caso es que, en Avilés, a los problemas derivados de la protesta se han sumado una serie de fallos informáticos que han afectado especialmente al Registro Civil, departamento que, según denuncian los funcionarios, lleva prácticamente paralizado doce días. «En la mesa tengo los expedientes de más de setenta matrimonios que llevan esperando desde febrero a ser inscritos definitivamente», comenta una funcionaria, desbordada por las limitaciones con que cuenta para cumplir con los trámites propios de su puesto de trabajo. «El 85% de nuestro cometido depende exclusivamente de los ordenadores, así que prácticamente no podemos hacer nada», apostilla un compañero.
La situación en el Registro Civil es especialmente preocupante y desquiciante para los funcionarios. «Lógicamente, el público la paga con nosotros, y no podemos hacer absolutamente nada. A muchos les hemos dicho que se vayan a casa, y que les llamaremos cuando el problema esté solucionado. Entonces vienen los técnicos, arreglan el problema y llamas a esas personas, pero cuando llegan a hacer su gestión, el sistema se ha vuelto a estropear y les tienes que decir que vuelvan otro día», relata, desbordada, otra funcionaria.
Según cuentan estos trabajadores, el sistema informático con el que funcionan en el Registro Civil fue instalado en el año 2001, «y nunca funcionó bien, siempre dio problemas». Pero el pasado jueves día 10, todo el sistema se vino abajo, y desde entonces sólo se le ha encontrado una solución «que no dura ni una hora».
La actual situación de la Administración de Justicia en Asturias, en pleno proceso de transferencia de competencias entre el Ministerio y el Principado, ha venido a complicar aún más el problema. «Tenemos que encargarnos nosotros de llamar a todos los sitios, y nos dicen que si este sistema informático depende ya del Principado, o del Ministerio. Al final tenemos que buscarnos la vida mientras la gente se encara con nosotros, como es normal», añaden los funcionarios.
Si bien la urgencia de las tramitación y la cercanía del ciudadano no es la misma, también en el resto de departamentos del palacio de Justicia avilesino viven estos días entre la tensión y la resignación. Montañas de expedientes se acumulan por los despachos a la espera de que se les pueda dar una salida lo más rápida posible. «No paramos, esto es una locura, y no nos dicen nada de cómo piensan solucionar esto», afirman unos trabajadores que, si ya en condiciones normales viven una carga de trabajo muy superior a la considerada ideal por la normativa vigente, ahora se ven literalmente colapsados.
15.300 casos
Con todo, la saturación que viven en las diferentes salas de Avilés no es muy diferente a la registrada en el resto de juzgados asturianos y de aquellas comunidades autónomas que también vivieron la huelga. Recientemente, un informe de la Fiscalía asturiana evaluaba en cerca de 15.300 los asuntos pendientes en la justicia asturiana que se pueden atribuir a la reciente protesta. Si bien el mismo informe señalaba que no hay riesgo de prescripción en esos casos aplazados, lo que está claro es que los funcionarios van a necesitar algo más que horas extra para solventar la situación.





