Bilic y Kike Mateo o Kike Mateo y Bilic. Dos formas sin parecido alguno de jugar al fútbol que se han encontrado para encajar como el puzzle perfecto sobre el molde del Sporting. Al mismo tiempo, dos personalidades muy similares: no demasiado extrovertidos, reflexivos, comedidos «He venido a Gijón a trabajar y ayudar al equipo y estoy contento, pero, como he dicho muchas veces, lo estaré aún más si logramos nuestro gran deseo, que no es otro que subir a Primera», señala el croata, un viejo conocido de la parroquia rojiblanca que regresó en el último mercado de invierno.
No celebró su gol ante el Sevilla Atlético. ¿El motivo? La lesión de Redondo -«le di bastantes vueltas a la cabeza; hubiera preferido no marcar y que no se hubiera lesionado», dijo Bilic-. A base de goles y de una elegancia mayúscula, dentro y fuera del campo, se ha convertido en una de las sensaciones del conjunto gijonés. Con siete goles en catorce partidos -doce como titular- es ya el tercer máximo goleador rojiblanco, sólo superado por David Barral y Kike Mateo, ambos con once dianas. Su porcentaje es de nota: 0,5 goles por encuentro.
Porque el Sporting se 'iluminó' el domingo en El Molinón por esa pareja formada por un croata y un murciano. Éste ejerce de líder desde la posición de mediapunta. Y eso que se afana en repetir que «no creo que el equipo dependa de mí. Mi posición es la más vistosa, controlo todo, toco Pero en absoluto soy el líder. Todos somos importantes». La buena estrella con la que arribó parece no tener fin.
La suma de la calidad y la forma física determina, en general, la aptitud de un jugador, salvo en un caso excepcional: el hombre-gol, el jugador que cumple su rol con el acto supremo del fútbol. Para eso no bastan calidad y forma. Es necesaria la inspiración, un factor impredecible. «¿Efectividad? Evidentemente, no me falta. Las que tengo, las meto. No se puede pedir más. Quizás pueda mejorar un poco en chispa, velocidad y recuperación», señala Kike Mateo, recién salido de una rotura de fibras.
0,42 goles por partido
Al igual que Bilic, el murciano está en racha. Once dianas en veintiséis encuentros -0,42 por partido-. «Está siendo mi mejor temporada en ese sentido, además todos de jugada, ninguno de penalti», advierte el mediapunta. Lo ha hecho como mejor sabe, a base de brindar buenas tardes de fútbol y de perforar las porterías contrarias. «¿Abrumado? Suele pasar cuando marcas dos goles y el equipo gana, pero estoy contento porque nos hacía falta ganar como fuera, ya fuera bien o mal», destacó el futbolista, que pasa de primas -«lo que nos estamos jugando es más importante y no hay quien pueda con nosotros», aunque reconoce que «el Sevilla Atlético iba primado» y que posiblemente el Cádiz, próximo rival, también lo esté.
«Nosotros siempre hemos mantenido la moral -apunta Bilic-, incluso tras la derrota ante el Málaga. Pero el partido ante el Sevilla ya pasó, ahora toca descansar, no darle más vueltas y mañana pensar que tenemos otro partido este fin de semana». Ni uno ni otro quieren hablar de números para el ascenso, aunque Kike Mateo reconoce que «este año con 74 puntos subimos seguro, pero todo depende de la Real», y llama la atención sobre el buen hacer del Castellón: «A lo tonto y de tapado, nadie habla de él, pero va de menos a más y está a cinco puntos de nosotros».
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