El empresario explicó que las 5.000 empresas (azulejeros, madereros, acereros, hormigoneros, etc.) que conforman la asociación viven momentos de tensión, bajo la amenaza de impagos y concursos de acreedores. «La crisis no ha hecho más que empezar y va a ir a peor», sentenció agorero Fernández, quien recordó la importancia en términos de empleo y vigor económico de su subsector, que representa el 40% de toda la actividad de construcción. Ésta última, recalcó, supone más de 15% del Producto Interior Bruto (PIB) y factura cada año unos 150.000 millones de euros. Tras un buen 2007 -que sin embargo se truncó a partir de octubre-, los fabricantes de materiales han comenzado el año a la baja. Entre enero y marzo, dicen, sus ventas se han desplomado un 15% interanual.
Suspensión de pagos
Ese es el porcentaje de ingresos que, estiman, llegarán a perder en todo el 2008. «Las cosas están mal, los propios promotores nos dicen que, con suerte, sólo levantarán un tercio de las casas que hicieron el año pasado», afirmó Fernández. Al triste panorama general, Cepco suma un problema propio pero no menos importante. Y es que las grandes constructoras pagan a sus proveedores a 180 días de media «y hay presiones para firmar a 250 días», dijo el responsable de la patronal. Eso, añadió, pone en riesgo a muchas empresas e incrementa el riesgo de una oleada de suspensiones de pagos.
El presidente de Cepco cree que el plan de recolocación para los parados lanzado por el Gobierno «difícilmente» tendrá éxito. Y apuntó que la mayoría de trabajadores del ladrillo son inmigrantes muy poco cualificados y desamparados en lo que a núcleos familiares se refiere, con lo que un 'boom' del paro del sector «podría generar problemas sociales».





