Los socialistas de aquí creen (¿lo creen de verdad?) que Álvaro Cuesta fue un tironazo y que Zapatero y el miedo a los carpetovetónicos de la España brava no influyeron para nada. O casi. Por lo tanto, aquí paz y después gloria. Hacemos otra vez el paripé con el Estatuto y no se cambia nada, que son tiempos de escasez y hay que alimentar a una gran clientela política.
Los populares de aquí, excepto alguna honrosa excepción, son practicantes del dontancredismo, que, a la vista está, tan buenos resultados les viene dando desde los inicios de la democracia. Pero ahí siguen los de la mesa camilla años y paños. Es tan agradable ir a echar siestecitas, legislatura tras legislatura, al Parlamentín y pasearse en berlinas de lujo... ¿O no? Mientras en Madrid no nos lo pongan difícil... Los actuales populares no quieren gobernar Asturies. Es mucha complicación.
Volviendo a los amos del futbolín, con gentes tan histriónicas como Fernández y su alter ego, Lastra, después de convencer a Ovidio Sánchez (a saber qué le prometerían), se disponen a hacer de nuevo de personal siniestro de oscuras salas de fiestas con los que ellos consideran sus esparrings, sus 'pupas' políticos, el grupo parlamentario de IU-BA-Los Verdes.
Más que a los mentados Fernández, Lastra u otros no tan fieros, pero igual de nocivos para la política asturiana, tendríamos que recordar a políticos -más receptivos- que la coalición IU-Bloque por Asturies-Los Verdes fue votada por 50.000 asturianos y asturianas que estaban de acuerdo con un Estatuto que permitiera a sus ciudadanos equipararse al resto de las comunidades autónomas del Estado español. Cincuenta mil asturianos -sin contar los miles de votantes de otros pequeños partidos que también aspiraban a un verdadero Estatuto- que van a ser ninguneados, como diría mi abuelo, por estos capitostes de la política. Cincuenta mil asturianos que representan una parte del electorado muy significativa y que sumados podrían ser un concejo como Mieres o Siero. ¿Se imaginan? ¿Puede quedar impune una infamia política de este calibre? La respuesta es sí, puede, aunque no debería ser así.
Todos los datos que tenemos ahora mismo indican que la suerte de lo que llaman -supongo que algunos hasta jocosamente- reforma estatutaria está echada.





