
El comandante Borbón -el Príncipe tiene este empleo militar en los Ejércitos del Aire y de Tierra y ostenta en la Armada el rango equivalente a capitán de corbeta- llegó a primera hora de la mañana a la base andaluza en helicóptero, ataviado con el uniforme de diario de la Fuerza Aérea.
Tras pasar revista a la formación de honores, don Felipe visitó diversas instalaciones y observó uno de los aviones de patrulla marítima y guerra antisubmarina P3 Orión, antes de pasar a evaluar sus capacidades de piloto de caza en uno de los simuladores de Eurofighter desarrollados por Indra para el centro de adiestramiento de la Base de Morón.
Instruido durante su periodo de formación militar en algunas de las especialidades más importantes de los tres ejércitos en sus respectivas academias -al igual que el Rey, es piloto de helicópteros, entre otras aptitudes castrenses-, don Felipe cambió su uniforme azul por el mono verde de piloto con el chaleco de protección antigravedad, el casco con comunicaciones y mascarilla de oxígeno para subirse a uno de los cazas biplaza que forman el 113 Escuadrón del Ala 11 de la Fuerza Aérea.
En su vuelo en el cielo andaluz, de unos 45 minutos de duración, el comandante Borbón estuvo acompañado en los mandos por el jefe de este escuadrón de conversión operativa, el comandante Manuel de la Chica, mientras el jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire, general del Aire Francisco José García de la Vega, hizo lo propio con otro reactor copilotado por el jefe de la Base de Morón, el coronel León Antonio Machés. Profundamente impresionado, el Príncipe de Asturias no tuvo reparos en elogiar el aparato. Sus palabras no dejaron lugar a dudas: «es una máquina perfecta».





