Pero Revilla no va a cejar. A su juicio, resulta «imprescindible» el entendimiento entre las tres regiones. «Entre todas, producimos el 55% de la leche de España y el sector se encuentra en un momento de gravedad por lo que creo que merecería la pena que hiciéramos esa cumbre, para la que me he ofrecido como anfitrión», mantuvo. El sector, añadió, pasa por un momento «muy delicado». Las buenas expectativas de los primeros meses del año se han esfumado y, en Cantabria, la industria está pagando a los productores 30 céntimos por litro de leche, mientras que el coste medio de producirlo es de 41 céntimos.
Areces mantuvo un enfoque más cauto. «Los gobiernos no tienen las soluciones. Podemos llegar a acuerdos, pero no tenemos la solución para que los precios se adecuen a determinadas cantidades que los ganaderos tienen derecho a percibir por su vinculación al territorio», explicó. Además, matizó que la situación en Asturias, Galicia y Cantabria no es exactamente igual, porque el modelo de industrias tiene sus especificidades en cada región.





