Los pataleos y protestas de S. D. A., que cuenta con un abultado historial de fechorías, no impidieron que fuera de nuevo conducido a los calabozos policiales, pero lo cierto es que el hecho de que se supiera de su presencia por la vista llevó a los agentes a presentarse en los juzgados y a llevárselo nuevamente detenido como presunto autor de otro delito, cuya naturaleza no ha trascendido.
El caso es que S. D. A. fue ayer condenado a un año y seis meses de cárcel por insultar y agredir a un agente que le había solicitado la documentación.
El policía pasó 25 días de baja por los puñetazos y patadas que le propinó, pero ahora, al ya condenado por esa agresión le espera ahora un nuevo juicio.





