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Cultura

JORGE MARTÍNEZ REVERTE, ESCRITOR
«Las huelgas mineras eran un mito para los antifranquistas»
El autor madrileño presenta mañana en la Universidad de Oviedo 'La furia y el silencio', un repaso de las movilizaciones obreras en Asturias en 1962
23.04.08 -

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«Las huelgas mineras eran un mito para los antifranquistas»
ESCRITOR. Jorge Martínez Reverte, rodeado de libros. / M. ATRIO
Periodista y novelista, Jorge Martínez Reverte (Madrid, 1948), autor de obras como 'El mensajero' (1980), 'Una vida de héroe' (1991), la colección de relatos titulada 'El último café' (1989) o la serie dedicada a su homólogo de ficción, Julio Gálvez, del cual nos dice que «podría protagonizar mi siguiente novela en Asturias», ha elegido el repaso de la historia para su último trabajo, 'La furia y el silencio'. Una aproximación a la huelga minera de 1962, que comenzando en abril en el pozo Nicolasa, de Mieres, se extendió a Turón y el Valle del Nalón, tuvo repercusiones de diámetro internacional y puso las bases de un nuevo movimiento sindical contra la dictadura franquista.

-¿Qué le ha movido a evocar 46 años después la huelga minera del 62?

-En mi época de militancia antifranquista, las huelgas de Asturias siempre fueron un mito. Después, yo he ido mucho por Asturias y conocí a gentes que habían estado en esa lucha, que me ofrecieron una versión distinta de la que tenía, menos épica, pero para mejor, más interesante y capaz de enseñar cosas.

-¿Menos épica quiere decir menos heroica?

-Fue heroica, pero de una forma diferente a lo que había ocurrido en 1934 y en la guerra civil. Se trataba de gente nueva. Y su empeño fue ejemplar.

-El último guerrillero había muerto en 1951. ¿Comenzaba otro modelo de oposición a la dictadura?

-Otros métodos adecuados a la situación. Hay hijos y hermanos pequeños de los 'maquis', que siguen en la memoria, lo que no se hereda es la fórmula. Y tampoco tiene precedentes la gran solidaridad que se manifiesta durante la huelga.

-¿Cuál es la magnitud y el significado histórico de la misma?

-Repercute en todos los centros laborales de importancia, particularmente en la minería y el sector metalúrgico. Es una huelga general en un país donde estaba prohibida la palabra huelga. Y se prolonga a lo largo de dos meses, aún cuando no se disponía de fondos de solidaridad. El eco es gigantesco en el resto de España, a pesar de que a esos lugares apenas llegaba una información escasa.

-Dice que no existían fondos de solidaridad, pero algunos de los encarcelados posteriores lo fueron por participar en la creación de los mismos...

-Matizo. No existían fondos de solidaridad suficientes. Hubo personas de UGT y del PCE que organizaron esas ayudas, pero las cantidades recaudadas en el exterior, siendo magníficas, eran muy limitadas para un conjunto de 40.000 huelguistas mineros. La solidaridad también se expresó por parte de los tenderos de las cuencas, muchos de los cuales no eran de izquierdas, en forma de pagos aplazados.

-¿Qué importancia tuvieron las mujeres de los mineros?

-Esencial. Debían dar de comer a la familia con los recursos restringidos. Y las militantes sirvieron de correos y de comunicación con las cárceles. Y se enfrentaron directamente a la policía.

-¿Y el movimiento cristiano progresista?

-La JOC y la HOAC fueron los primeros en trabajar de manera organizada. La huelga se inició de manera espontánea. Pero el mayor peso lo llevó el PCE, con socialistas a título individual o afiliados del FLP. El PCE adquirió su envergadura definitiva contra la dictadura en ese periodo.

-¿En qué provincias españolas hubo mayor respaldo?

-Hubo respaldo y emulación entre los braceros de Jerez, que lograron reivindicaciones semejantes. Y, claro, en los cinturones obreros de Cataluña, País Vasco y Madrid La detención de mujeres que se habían concentrado en una manifestación en la Puerta del Sol, junto a la reacción de los intelectuales, hizo que trascendiera al plano internacional. Uno de los escritos de los intelectuales estaba firmado por Menéndez Pidal, que era de derechas, pero odiaba a Franco.

-¿Y la famosa 'Pirenaica'?

-Que emitía desde Bucarest... Su éxito en ese momento es que dio una información precisa, aunque exagerara un poco. Así se ganó a los mineros. Por cierto, el enlace en París era el periodista asturiano Eduardo García Rico.

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